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Cuando el agresor es compañero de Militancia

Maite Asensio Lozano
publicado
2019-05-02

En los últimos años ha pasado a menudo en los movimientos sociales: una mujer denuncia una agresión machista de un compañero. Pese a que los colectivos son cercanos al feminismo, no suele ser fácil gestionar estas denuncias y trabajarlas en el grupo.

feminismo

En el año 2005, docenas de entidades sociales y centenares de personas que soñaban un mundo diferente se reunieron en Porto Alegre (Brasil) en el V Foro Social Mundial. Durante aquellos días, las mujeres que participaron en el Foro denunciaron 90 violaciones. A fin de rechazar estas agresiones y dar apoyo a las víctimas, las mujeres convocaron concentraciones y también una gran manifestación. Sin embargo, el conjunto de las entidades sociales no las apoyó. No solamente esto, sino que los hombres organizaron otra marcha, a la cual algunos de ellos acudieron desnudos, bajo el lema “Libertad sexual”. Las denuncias fueron silenciadas: no fueron incluidas en la documentación oficial del Foro y tampoco tuvieron ninguna resonancia en los medios de comunicación.

Han pasado 13 años desde que, por primera vez, salió a la luz la violencia machista interna de los movimientos sociales, pero todavía se siguen invisibilizando las agresiones que sufren las mujeres en los entornos de militancia. Y no son ninguna anécdota. En septiembre pasado se trató este tema durante la Acampada de las Pequeñas Revoluciones (Iraultza Txikien Akanpada) en Zubieta (Gipuzkoa), donde se puso de manifiesto una realidad que durante muchos años había sido silenciada: se trata de un problema de grandes dimensiones en los movimientos sociales.

“Ha habido muchos casos en los últimos años. Muchos”, confirman Haizea Núñez, Miren Guillo y Saioa Iraola. Hablan en representación de Bilgune Feminista, una organización que en los últimos años se ha encargado de gestionar muchas de las agresiones denunciadas. Subrayan que se trata de procesos “muy complejos” y que comportan un gran “cansancio emocional”. De hecho, los obstáculos comienzan ya en el mismo punto de partida: hay grandes dificultades, no solamente para identificar las agresiones, sino también para reconocer que existe violencia machista dentro de los colectivos.

“Las violencias que tienen lugar en los espacios activistas son las mismas que tienen lugar fuera de estos espacios. Solo cambia el escenario”, explica Tania Martínez Portugal, que está investigando esta temática. A través de la voz de las mujeres que han participado en ONG, partidos políticos de izquierdas, movimientos autogestionados o colectivos antirracistas y antimilitaristas ha podido analizar la violencia que tiene lugar en los entornos de militancia. El primer obstáculo para la identificación se sitúa en el imaginario: “En estos colectivos se lucha por un ideal transformador común, y se tiende a pensar que la violencia machista queda fuera de estos espacios. Además, el discurso de las comunidades activistas suele ser favorable al feminismo. Se trata de un escenario más perverso”.

Pili Álvarez Moles ha investigado las relaciones de poder dentro de los gaztetxes (centros okupados por jóvenes) y, hoy en día, aplica esta investigación a los movimientos populares en general en el marco de la Fundación Joxemi Zumalabe. Se muestra de acuerdo con el diagnóstico de Martínez: “Algunos grupos están amenazados —los gaztetxes, casi siempre— , el enemigo lo tienen fuera: desalojos, multas, confrontación contra las instituciones… Esto hace que haya una fuerte cohesión dentro del grupo, se desarrollan relaciones de confianza. Por esto las agresiones provocan una gran sorpresa: porque las cometen personas de plena confianza”.

Asimismo, ha detectado que los prejuicios que hay en la sociedad en relación con la violencia machista también tienen peso dentro de los colectivos. Por ejemplo, los estereotipos con los cuales se identifica a víctimas y agresores: “El militante perfecto, el activista comprometido, no puede ser un agresor. Y una mujer activista no puede sufrir una agresión, menos todavía si es feminista. Estos mitos son muy peligrosos”.

“Hoy en día, ser machista supone una gran carga. ¿Quién puede sentirse identificado con el monstruo que nos suelen presentar como agresor?”, añade Jabi Arakama. Es miembro del grupo Gizonenea, del centro comunitario Auzoenea, de Iruñea, donde ha trabajado con hombres que han cometido agresiones, a través de la reflexión en torno a la masculinidad. “En estos espacios, históricamente, hemos sido contrarios a las opresiones, porque nosotros éramos los oprimidos. Es muy difícil identificarse con el opresor y reconocer que, en la medida en que formamos parte de esta sociedad, nos hemos socializado igual en algunas actitudes”. Según Haizea Núñez, para las mujeres también supone una gran ruptura: “Sienten que en estos colectivos tienen un refugio y, de repente, se dan cuenta de que no es así: se quedan sin un espacio de seguridad, a menudo se les quiebra la capacidad de establecer relaciones de confianza. Al fin y al cabo peligran sus valores, han de reinventar las formas de crear complicidades, pensar quiénes son las verdaderas amistades…”.

No les creen

Estas sensaciones pueden ir a peor cuando la agresión es cuestionada. Y, según Martínez, esto pasa a menudo: “En los casos que yo he conocido e investigado, no las han creído”. Álvarez añade que, en denuncias por otros tipos de agresión, esto no ocurre: “Cuando un militante sufre torturas o abusos policiales, se le cree, se le da apoyo, no hay ningún tipo de duda, de cuestionamiento, de rumores… Sin embargo, con las agresiones machistas, sí”. Saioa Iraola revela un factor que influye en la credibilidad de las mujeres: “Depende de quién haya sido el agresor, y quién haya sido la agredida. De qué estatus tenga cada uno dentro del colectivo”.

Por tanto, la respuesta que se da después de denunciar la agresión dentro del grupo depende a menudo de la actitud del agresor: si niega la agresión, es cuando el problema se enturbia. “Para poner en marcha un proceso colectivo, primero tiene que haber un reconocimiento, si no, es difícil trabajarlo”, afirma Miren Guillo. Iraola explica que, en estas situaciones, los agresores suelen encontrar grupos de apoyo: “Las complicidades entre hombres y el ambiente entre pasillos son muy importantes, y esto está muy ligado a nuestra cultura política: aquí se deciden muchas cosas fuera de las asambleas, y son decisiones basadas en estas complicidades”.

Es entonces cuando empieza la guerra entre las dos versiones: rumores, insistencia en que la mujer repita una vez tras otra el relato de los hechos, la extrema importancia que se le da a los detalles… De la misma forma que pasa en otras esferas sociales, se juzga a la persona que ha denunciado. “A menudo también se responsabiliza a las mujeres de haber roto la unidad del grupo. En nuestros colectivos, el agresor ha estado siempre fuera, y no hemos desarrollado la cultura de hacer autocrítica. Esto provoca que estos tipos de denuncias se consideren un ataque a la identidad colectiva”, explica Martínez. Para ella, despolitizar la violencia es un mecanismo efectivo para quitar responsabilidad al grupo: “Si la violencia sexista es algo que ocurre fuera de nuestros espacios, es más fácil negar que haya pasado, o bien minimizarlo, o tomárselo como una cuestión personal, como si fuese un conflicto entre dos personas. Al fin y al cabo, creer la denuncia quiere decir que el colectivo ha de actuar, y esto incomoda a mucha gente”.

Las consecuencias pueden ser graves. Existe el riesgo de que se fracture el colectivo, pero el impacto más fuerte lo sufren, sobre todo, las mujeres que han denunciado, hasta el punto de abandonar el grupo. Como señala Martínez: “Las mujeres se sienten atacadas por el grupo y deciden alejarse de un espacio donde no se sienten protegidas”. Y añade Álvarez: “Cuando se crean los bandos, quien tiene menos paciencia o fuerza es quien acaba yéndose, que habitualmente son las mujeres: la mayoría no siguen en el grupo para no sentirse cuestionadas, incómodas; para que no se hable de ellas… Los hombres todavía tienen mucha impunidad en nuestros colectivos”.

Tarea de prevención

Sin embargo, estos procesos no siempre se tuercen. En algunos casos, los grupos han dado credibilidad a la denuncia y el agresor también ha reconocido haber actuado de manera inadecuada. Álvarez ve claro que, en estos primeros pasos, es muy importante el trabajo que se haya hecho previamente: “Si antes no se ha trabajado el tema, casi seguro que la agresión será cuestionada, y muy pocas personas protegerán a la mujer. El trabajo previo no garantiza que se salve el proceso, pero sí comporta un mínimo de concienciación: la militancia conocerá las lógicas de la violencia, sabrá que las mujeres no se inventan las agresiones y, además, tendrán unas directrices para tomar decisiones, para no acabar improvisando”.

En estos casos, se abre la oportunidad de abordar el problema en colectivo. Guillo subraya que esta visión de grupo es muy importante: “Nuestro punto de partida son las necesidades que tiene la persona que ha sufrido la agresión de cara a su recuperación: sentirse escuchada, sentir que la creemos… Sin embargo, en nuestra opinión, la base del proceso no es trabajar con la persona agredida y con el agresor, sino poner en marcha un proceso colectivo, comunitario”, expone.“ De hecho, cuando hay agresiones de este tipo, se produce una fractura en la comunidad: esta también tiene una cierta responsabilidad en el contexto que ha posibilitado la agresión, por tanto, también se ha de reconstituir la propia comunidad”.

Esta visión coincide con una cuestión de base que preocupa a muchos movimientos sociales y feministas: la idoneidad de los mecanismos punitivos del sistema judicial. Las mujeres tienen la opción de ir a los juzgados, pero las entidades están trabajando en un modelo diferente de justicia. Como indica Núñez: “Existe una gran falacia en torno al sistema punitivo. Las responsabilidades son individuales: el problema lo tiene la persona que ha cometido el delito, y la solución pasa por sacar esta persona de la sociedad y encerrarla. Sin embargo, la prisión ya ha demostrado una y otra vez que no soluciona nada”.

A partir de esta premisa, se pregunta: “¿Hemos de seguir en este paradigma neoliberal, según el cual el agresor es un demonio y el Estado será quien salve a la víctima? Si adoptamos un enfoque diferente, según el cual la comunidad ha sufrido una herida y hay una mujer que merece una reparación, ¿creemos que el castigo solucionará esto?”.

En la práctica, en cambio, los grupos suelen adoptar posiciones punitivas: tienden a señalar a los agresores. Jabi Arakama explica que hay una gran diferencia entre las respuestas de las mujeres y las de los hombres: “Las mujeres inmediatamente identifican la violencia como un elemento estructural, dicen que hay que dar respuesta como grupo, y proponen crear un grupo de mujeres para tratar el tema. Con los hombres esto pasa muy pocas veces: les cuesta reconocer que es una cuestión estructural, culpabilizan al agresor, demandan medidas estrictas en contra de él, pero no suelen estar dispuestos a cuestionar sus propias actitudes sexistas”. Núñez vincula esto con el hecho de que los hombres no quieran aceptar una responsabilidad colectiva: “Esta tendencia a dejar claro que el agresor es el otro es muy significativa, y también muy peligrosa. Todos tenemos actitudes machistas, racistas, etcétera. No reconocer que estamos dentro del sistema y que reproducimos actitudes como éstas me parece una falsedad y una excusa”.

El veto, temporal

En cualquier caso, incluso si rechazan el sistema punitivo, los colectivos suelen tomar una serie de medidas con los agresores. Generalmente les imponen vetos, es decir, que les prohíben participar de ciertos espacios, sobre todo para que no coincidan con la mujer que ha sufrido la agresión. “Es una condición para garantizar que la mujer pueda seguir militando tranquila”, precisa Núñez. “Este veto no suele ser indefinido, porque la intención final es que se integre: aquí entra la voluntad y el compromiso del hombre”, añade Arakama. Pero, a pesar de las garantías, alerta del riesgo de sufrir una “muerte social”. “A veces, las respuestas que se dan desde los colectivos pueden llegar a ser más severas que las de un juzgado: perder las amistades o los espacios de socialización tiene un gran impacto en las vidas de los agresores”.

¿Y qué trabajo hacen los hombres mientras dura el veto? Arakama, que suele estar a su lado, explica que su función no es hacer terapia: como mucho aconseja a quienes quieren encontrar atención psicológica. Su función es más política: “Les doy formación sobre masculinidades. Me centro en la problemática de cada uno, pero analizamos las características de la masculinidad: la desvaloración de lo femenino, el modelo de amor romántico, la gestión de las emociones, la homofobia, el uso del poder…”.

Afirma que es un trabajo complejo: “Realmente cuesta darse cuenta de los privilegios propios. Se dan cuenta fácilmente en el caso de ausencia de miedo o de la ocupación del espacio público, pero más allá de esto, es difícil, incluso para quien tiene buena voluntad”.

Se ha de hacer un trabajo profundo. “Un trabajo que no acaba nunca”, precisa. “Pero hay que ponerle una fecha de finalización: el hecho de saber que habrá un término es bueno para todo el mundo. ¿Cuándo? Cuando hayamos trabajado de manera positiva todos los elementos que tenemos en la cabeza”. Aclara que suelen ser procesos que duran en torno a dos años. “Pero no es lo mismo reunirse semanalmente o una vez al mes. Hay que tener en cuenta que no lo hacemos como profesionales, sino que forma parte de nuestra militancia”.

Las miembros de Bilgune Feminista también hacen referencia a esta última cuestión: “Además de intervenciones concretas, también nos piden asesoramiento, pero nos hemos dado cuenta de que a veces hemos acabado haciendo tareas de mediación sin tener la formación necesaria para hacerlo”. Guillo reconoce que, para ellas, la gestión de estos casos ha sido un proceso de aprendizaje: “Hemos ido probando, y, por el camino, hemos identificado algunas carencias. Si lo volvemos a analizar después de las reflexiones que hemos ido haciendo, vemos que no estamos satisfechas con algunas decisiones que hemos tomado o impulsado. Por tanto, el proceso de aprendizaje no está cerrado”.


berria
Reportaje original publicado en euskera en el diario Berria, bajo el título “Erasotzailea militantziako kide bat denean”, el 25 de noviembre de 2018. Fue luego traducido al catalán por Berezi Elorrieta para elcritic.cat, donde fue publicado el 7 de marzo de 2019. De ahí esta versión al castellano por inwit y Maite Asensio Lozano.

Pensar las autonomías. Experiencias de autogestión, poder popular y autonomía

  • * Organizar el trabajo, habitar y la reproducción en colectivo necesariamente requieren autorregulación, es decir, el gobierno de sí mismos de manera autodeterminada. Es por ello que la comunidad deviene como potencial producción de autonomía, al controlar su propia reproducción material y simbólica. No obstante, la emergencia de la comunidad autónoma implica un proceso de autotransformación y de ruptura e independencia de los poderes que la atan, la constriñen o la dominan. En ese proceso, la comunidad deviene movimiento comunitario, en búsqueda de autonomía material y política, pudiendo hilvanar, además, escalas inter y supracomunales en un horizonte de autodeterminación. La unidad básica de la autonomía es la comunidad, pero no toda comunidad es autónoma.
  • * Existen otros modos de autonomía material y política. Las prácticas históricas pasadas y presentes del movimiento obrero en esa orientación fueron llamadas autogestión. La unidad básica de la autonomía obrera es el consejo. Ésta es la apropiación colectiva de la capacidad productiva fabril que hace emerger un sujeto colectivo que la dirige. La autogestión toma el control de la producción social del entramado productivo. La comunidad, en cambio, asegura la reproducción de la vida de sus integrantes. Son dos modos distintos a partir de los cuales emergen sujetos colectivos que toman las riendas de sus vidas en sus manos.
Los dos párrafos que introducen este post son parte de un libro que tiene por título el que le hemos puesto al propio post: Pensar las autonomías. Experiencias de autogestión, poder popular y autonomía (Alicia Hopkins y César Enrique Pineda –compiladores-; Bajo Tierra A.C. México, 2021). Un libro que como se resume en su introducción:

Si, como dice E.P. Thompson, la clase se forma en la lucha, podemos decir que la comunidad se integra en el trabajo para reproducir la vida. El sujeto que combate se forja en el antagonismo. El sujeto que cuida la vida se funda en la autonomía, en su propia potencia para reproducir la vida. El primero lucha, derrota o es derrotado en la lógica político-estratégica de poder que emula las maniobras militares. El segundo se reapropia de las condiciones de su propia reproducción, les da forma y figura, y busca relaciones libres de dominación. Este libro, estas experiencias, estos movimientos, estas autonomías, se centran, por supuesto, en la segunda dimensión. No queremos decir con ello que dichas experiencias no luchen o no surjan del antagonismo con las élites dominantes, sino más bien que durante 200 años la izquierda se centró en las estrategias hegemónicas, pero no en la dimensión radical de la transformación emancipatoria. Pensamos que todos podemos y debemos aprender de ellas, aunque en apariencia sean frágiles, débiles, incluso pequeñas y marginales. Ahí se tejen nuevos mundos. Pensamos que también debemos priorizar el proceso que transforma a las clases subalternas en hombres y mujeres realizándose, siendo sujetos colectivos de otra forma de lo político. Las experiencias de autonomía logran reducir las dosis de dominación, permitiendo el mayor despliegue posible del sujeto dentro de un marco de constreñimiento. Es la política autónoma de sujetos contradictorios que han ido ensanchando lo dado y creando un nuevo sentido, en colectivo. Se trata de un proceso en el que se libera la potencia de lo social y la gente sencilla y humilde aumenta su poder sobre el control efectivo de las decisiones que afectan su vida; en el que se habilitan sus capacidades para operar en la esfera política y aumenta su capacidad de acción sobre sus propia vida; experimentando, conociendo y ejerciendo su hacer en común y nuevas relaciones sociales. Es pues, la emergencia y la liberación de la potencia de los sujetos, que no puede evaluarse ni ser cuantificada en términos de las estrategias de cambio societal a gran escala. La autonomía se basa en la certeza de que los de abajo son sujetos con potencia de cambio radical; de que ellos mismos pueden autodirigirse y de que su emancipación significa su despliegue como sujetos autónomos. Autonomía es cambiar las relaciones sociales de sujetos concretos y situados, abriendo la posibilidad para ese despliegue. Es la confianza en los de abajo y en que en ellos existe ya el germen de un nuevo mundo

En realidad el libro es como la segunda parte de un volumen que se publicó hace ahora 10 años, con el título Pensar las Autonomías. Alternativas de Emancipación al capital y el Estadoque ya en su día recogimos en KTT, pero, como nos comentan las personas que han llevado adelante el trabajo de compilación:

Durante más de una década hemos indagado sobre estos movimientos y sus prácticas, muchas veces comunitarias, no como objeto de investigación sino como saberes para la emancipación; como movimientos reales que cambian al mundo, transformando las relaciones de quienes los integran de manera radical, como experiencias de las que podemos aprender, para organizarnos y luchar. En nuestra reflexión previa, presentada en el libro Pensar las autonomías. Alternativas de emancipación al capital y el Estado, partimos de la premisa de que la autonomía se había desplegado desde tres tradiciones e historias de lucha y movilización: el anarquismo, la resistencia indígena y el marxismo en sus tendencias libertarias. Es decir, que el concepto era parte de una larga tradición de reflexividad y debate entre militantes, organizaciones, pero sobre todo, fruto de luchas vivas a lo largo de los siglos XIX Y XX.

(…)

Desde esta visión se abre un universo de saberes, prácticas y experiencias de otros modos de lo político de las que aprendemos nuevas formas de organización social. Necesitamos conocer dichas prácticas por su capacidad heurística: nos ayudan a aprender cómo se cambia al mundo, o mejor, cómo los sujetos subordinados, humillados, precarizados, se ponen de pie, alzan la voz, toman el control de sus propias vidas y emergen como colectividades emancipadas. Consejos, comunidades y comunas no son formulaciones teóricas utópicas. Existieron o existen como prácticas reales que cambian al mundo. De esas prácticas reales hablamos en este segundo volumen, Pensar las autonomías. Experiencias de autogestión, poder popular y autonomía. A diferencia de nuestro primer volumen, estrictamente teórico, en este segundo trabajo nos convocamos a mostrar algunas de las prácticas autónomas de América Latina y Europa, a sabiendas de que existe una constelación de experiencias en todo el orbe. Asimismo, este volumen es una respuesta al diálogo generado por Pensar las autonomías, que se distribuyó entre numerosas personas interesadas en los procesos autonómicos, pero también entre movimientos, luchas, resistencias que nos pidieron presentar esas experiencias reales. Así, hemos reunido 16 experiencias de autonomía integral o parcial, de autogobierno, de comunidades rurales y urbanas, que muestran la potencia social de la organización autodirigida, del gobierno de sí mismos y no sobre otros. Hemos organizado tres grandes secciones de esta compilación: 1) Experiencias urbanas de autonomía; 2) Procesos de la reproducción colectiva en la educación, la protección, la comunicación y la producción y 3) Formas de autogobierno comunitario.

(…)

Hemos reunido estos trabajos siendo muy conscientes del debate que tiene lugar en el autonomismo y de las críticas de la izquierda hegemónica sobre estas formas de movilización y emancipación popular, indígena, campesina y multitudinaria. Enunciamos tres posibles contradicciones que señalan sobre es­tos procesos: 1) son experiencias focalizadas y no viables para los grandes sectores sociales nacionales; 2) no disputan el poder en el terreno estatal y por tanto dejan abiertos los cauces para que las fuerzas reaccionarias, de derecha, así como los representantes del capital, ocupen los espacios decisivos que pautan el rumbo nacional; 3) en la disputa por la hegemonía mundial la forma Estado es decisiva en la batalla contra las fuerzas descomunales del despliegue capitalista. Aunque estos debates no serán tratados aquí, sino quizás en una futura publicación específica al respecto, sólo quiero destacar una breve reflexión en torno a estas críticas. La lucha por la hegemonía se centra en los movimientos tácticos y estratégicos orientados a combatir y vencer políticamente a un adversario. La lucha por la autonomía se enfoca en el proceso desde el cual los dominados, los subalternos, recuperan su capacidad como sujetos. La hegemonía asume un horizonte para gobernar a otros. La autonomía se orienta hacia el horizonte del autogobierno. Política hegemónica y política de la autodeterminación (basada en la producción de comunidad, consejos o comunas) son distintas formas de lo político. Una política de lo propio —que proviene de la esfera comunal, de los asuntos directos— difiere de la política por el control de la totalidad dominante..

Los textos (y personas autoras) que compone un volumen de 450 páginas son los que recoge el índice:

  • Pensar las autonomías: otros caminos de emancipación, César Enrique Pineda

Experiencias urbanas de autonomía

  • La comunidad autónoma urbana. El mundo nuevo en el corazón del viejo, Raúl Zibechi
  • Comuna o nada. Socialismo comunero en Venezuela, Dario Azzellini
  • Creando un espacio común: el parque ocupado Navarinou en Atenas como un experimento de autonomía, Stavros Stavrides
  • Movimiento de los Trabajadores Sin Techo de Brasil: una historia de autonomía amenazada, Débora Goulart
  • Un teatro como bien común (crónica parcial de un proceso de transformación colectiva del espacio para hacer cultura en común), Chiara Belingardi

Procesos de la reproducción colectiva en la educación, la protección, la comunicación y la producción

  • Movimiento Sin Tierra de Brasil: principios, conquistas y encrucijadas de la educación en movimiento, César E. Ortega Elorza
  • Autonomía zapatista y escuelas en resistencia: ser educador en los municipios autónomos de Chiapas, Bruno Baronnet
  • Nuevos desafíos desde la educación popular: una mirada desde los Bachilleratos Populares del Movimiento Popular La Dignidad (mpld), Compañeros y compañeras de los Bachilleratos Populares del Movimiento Popular La Dignidad
  • Respuestas comunitarias a megaproyectos, despojo y violencia: defensa de los territorios y de los bienes comunes, Giovanna Gasparello
  • La ronda campesina en el Perú. Entre el derecho y la política, Leif Korsbaek y Marcela Barrios Luna
  • Comunas rurales y urbanas: potencialidades y límites de la experiencia de autonomía del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (mst), Alexander Maximilian Hilsenbeck Filho y Luciana Henrique da Silva
  • Fortaleciendo la palabra, Jaime Martínez Luna
  • Al pueblo: ¡las cámaras!, Ana Lúcia Nunes

Formas de autogobierno comunitario

  • Kurhamutsperakua Juchari Ireta. Ir obedeciendo a la comunidad, Salvador Torres Tomas
  • La rebelión de los comunes: praxis, autonomía y, reproducción comunitaria en la experiencia de Cherán K’eri, Edgars Martínez Navarrete
  • La democracia desde la práctica zapatista, Odín Ávila Rojas

Pero, a diferencia de lo que solemos hacer, no vamos a emprender un resumen comentado de cada capítulo. Vamos a probar una forma nueva de acercaros los textos. Quien quiera conocer directamente alguna experiencia concreta de las que se recogen, no tiene más que acudir al índice y ver dónde encontrarla. Por ello, no vamos a hacer resumen de esas experiencias (la mayoría de las cuales, salvo curiosamente las europeas, ya han sido comentadas en alguna ocasión en KTT). Lo que vamos a recopilar es una selección de algunas de las ideas, reflexiones, críticas o autocríticas o propuestas que hay a lo largo de los textos. Y como somos de quienes pensamos que lo importante es lo que dicen y no quién lo dice, aunque igual a alguna de las personas autoras les pueda parecer mal, no vamos a indicar quién ha escrito esas ideas. (Para quien le sea imprescindible, siempre puede utilizar el buscador del pdf). E, insistimos, son solo una selección caprichosa; no son ni mucho menos todas las interesantes aportaciones que hay, ni tan siquiera tienen por qué ser las más sabrosas. Solo pretenden despertaros el interés en la lectura del libro. Para nosotras ha sido de lo más nutritiva.

En las últimas décadas, en América Latina emergieron movimientos sociopolíticos de sectores, pueblos y clases subalternas que reorientaron su acción organizativa y de movilización con novedosas formas de organización. El centro de su acción colectiva se enfoca no sólo en la protesta social, sino también en lo que podemos describir como procesos de fundación, reconstrucción o reordenamiento de estructuras comunitarias como vía sociopolítica para la sobrevivencia en común; en ocasiones, además, su acción colectiva es expresión radical de autonomía frente a poderes estatales, mercantiles, criminales, caciquiles, entre muchos otros. Estos movimientos son expresión de nuevas formas de hacer política, en tanto organizan y politizan las necesidades más urgentes de sectores precarizados y erigen o actualizan redes y estructuras comunitarias, de parentesco y trabajo en común que forman o construyen —no sin tensiones y contradicciones— verdaderos “mundos de vida” y nuevas socialidades alternativas. En esta oleada de autoorganización y lucha popular emergió la noción de autonomía como referente de una politicidad distinta, como un horizonte más allá de lo establecido, como proyecto de emancipación. Muchos movimientos utilizaron el concepto, reinventándolo en cada práctica, en cada transformación desde abajo. Otros lo llamaron poder popular o recuperaron el concepto de autogestión; las resonancias de que, a pesar de sus enormes diferencias e historicidades, esas prácticas tenían también equivalencias, similitudes y paralelismos, nos hicieron ver que en la rica diversidad de luchas hay un horizonte de transformación común. Fábricas recuperadas, bachilleratos autogestionados, policías comunitarias, juntas de buen gobierno, educación popular, rondas comunales, reconstrucción de gobiernos indígenas, comunas, todos remiten conceptual o teóricamente a las relaciones de poder frente al capital y el Estado y, en especial, a una dimensión poco visible de lo político: la capacidad de reproducir la vida material y simbólica, que permite a las colectividades dirigir sus propias vidas. (…)

* La autonomía, en síntesis, es poder propio, poder autodirigido. Dicho poder no se erige por decreto; siempre es un proceso inacabado, contradictorio, limitado, constreñido en medio de los flujos del mercado y los poderes estatales. Es proceso de autonomización, que no se restringe a la independencia de partidos, del Estado o de las ideas dominantes, ni sólo a un horizonte de transformación por fuera de esas vías.

* La autonomía, o mejor la autonomización, no se limita a habilitar las capacidades colectivas de autodirección; además, permite la liberación de la potencia social del trabajo para reproducir la vida en colectivo de un modo alterno al mercado y el Estado. La autonomía es despliegue liberado de la propia potencia productiva y reproductiva de manera autodirigida. Las capacidades colectivas, productivas y reproductivas, de innovación y creación, van más allá del trabajo en su forma mercantil-capitalista.

* La comunidad es una de las posibles formas de la autonomía. Es una relación social. Se produce comunidad al establecer ciertas prácticas, vínculos y haceres en común. La forma comunidad se integra a partir de relaciones de cooperación, reciprocidad y compartición del trabajo. Es decir, estas prácticas comunales son formas de vínculo y organización para el hacer en común. Las comunidades reproducen la vida de manera integral, ya que articulan los mundos productivo y el reproductivo, este último basado en el habitar en común. El habitar en común integra el cuidado, la protección, los saberes y otras dimensiones de la reproducción.

* Organizar el trabajo, habitar y la reproducción en colectivo necesariamente requieren autorregulación, es decir, el gobierno de sí mismos de manera autodeterminada. Es por ello que la comunidad deviene como potencial producción de autonomía, al controlar su propia reproducción material y simbólica. No obstante, la emergencia de la comunidad autónoma implica un proceso de autotransformación y de ruptura e independencia de los poderes que la atan, la constriñen o la dominan. En ese proceso, la comunidad deviene movimiento comunitario, en búsqueda de autonomía material y política, pudiendo hilvanar, además, escalas inter y supracomunales en un horizonte de autodeterminación. La unidad básica de la autonomía es la comunidad, pero no toda comunidad es autónoma.

* Existen otros modos de autonomía material y política. Las prácticas históricas pasadas y presentes del movimiento obrero en esa orientación fueron llamadas autogestión. La unidad básica de la autonomía obrera es el consejo. Ésta es la apropiación colectiva de la capacidad productiva fabril que hace emerger un sujeto colectivo que la dirige. La autogestión toma el control de la producción social del entramado productivo. La comunidad, en cambio, asegura la reproducción de la vida de sus integrantes. Son dos modos distintos a partir de los cuales emergen sujetos colectivos que toman las riendas de sus vidas en sus manos.

Considero la Comunidad Habitacional Acapatzingo como una de las más formidables experiencias autónomas urbanas de América Latina, tanto por la profundidad de su construcción comunitaria como por la duración de la misma, pero también por su vocación de transformar el conjunto de la sociedad y por su resistencia contumaz a los poderes estatales, federal y municipal. Me interesa destacar algunos aspectos que pueden contribuir a comprender esta singular experiencia: cómo llegaron a ser lo que son, los caminos recorridos, los atajos descartados y las opciones realizadas. En suma, el desgarrador caminar cuesta arriba de todo proceso autonómico que pasa, inevitablemente, por eludir la subordinación a las instituciones.

En segundo lugar, pretendo hacer una somera reconstrucción de lo que son y lo que hacen en la comunidad, el día a día de las familias que la integran, sus vínculos hacia adentro y hacia afuera, sus modos de organización. Cada colectivo humano tiene un estilo, modos de proceder que lo diferencian de otros. La comunidad de Acapatzingo tiene similitudes con otros movimientos latinoamericanos, o, mejor, contiene rasgos de varios de los movimientos que conocemos tanto en las ciudades como en el campo. Pero algunas de sus maneras son originales, son sus rasgos distintivos más notorios.

En tercer lugar, me propongo reflexionar sobre algunas ca­racterísticas generales de las autonomías de abajo, con base en la experiencia del Frente Popular Francisco Villa Independiente (fpfvi), al que está vinculada la comunidad Acapatzingo. Se trata de seguir profundizando sobre la construcción de autonomías, en un periodo en que los Estados y los capitalistas muestran renovada capacidad para socavar las realmente existentes, combinando represión y políticas sociales.

(…)

Las comunidades arraigadas en territorios suelen ser acosadas por el sistema, el Estado y el capital, por lo que necesitan imponer su orden en todos los espacios y someter a sus leyes a todas las personas. En este punto, las comunidades pueden optar por doblegarse al orden estatal-capitalista o resistir por fuera del mismo. En este último caso se convierten en comunidades y territorios en resistencia. Para afirmar sus rasgos, para defenderse de los intentos por subordinarlas, necesitan afirmarse como espacios autónomos, es decir, autogobernados.

Por cierto, en las comunidades, como en todo colectivo humano, hay opresiones. En las comunidades autónomas en resistencia rurales, como las zapatistas, y urbanas, como Acapatzingo, esas opresiones no se ocultan, están a la vista y existe la posibilidad de trabajarlas. En particular, las de género y las generacionales, que afectan a las mujeres y a los niños.

(…) Las comunidades urbanas tienen límites y problemas. Por un lado, los relacionados con la vida urbana, núcleo del poder de las clases dominantes, los aparatos represivos del Estado, las mafias y la cultura consumista. Por otro, en las ciudades es muy difícil que las comunidades puedan asegurar su sobrevivencia sin recurrir al mercado de trabajo y adquirir cierta autonomía alimentaria, ya que no hay suficiente tierra cultivable. Sin embargo, en las ciudades se pueden establecer alianzas con profesionales de la salud y la educación,

(…)

Pero la crítica mayor proviene de quienes desestiman las experiencias locales, porque éstas no podrían resolver los problemas de la humanidad. Recientemente, David Harvey ha formulado una dura diatriba contra la democracia radical y la horizontalidad, apuntando que “pueden funcionar bien en grupos pequeños, pero son imposibles de aplicar a escala de toda una región metropolitana, por no hablar de los siete mil millones de personas que habitan actualmente la tierra” (Harvey, 2012: 184).

A mi modo de ver, esta posición adolece de dos grandes problemas. El primero se relaciona con la construcción del sujeto y el segundo con el tipo de transición que imagina y promueve. Los académicos suelen referirse a los sujetos o a los movimientos antisistémicos de modo muy general, sin tomar en cuenta que esos actores sólo pueden cobrar forma en espacios concretos y en relaciones concretas, o sea en espacio-tiempos relativamente controlados por los de abajo. En otras épocas, esos espacios fueron, en las ciudades, la fábrica, la taberna, el barrio o la colonia, las iglesias, las universidades. El sistema se ha encargado de destruir o taponear esos espacio-tiempos de muy diversas formas: desde la represión frontal hasta la mercantilización.

En la realidad actual del capitalismo las personas que pueden participar en movimientos necesitan crear espacios para encontrarse, re-conocerse, intercambiar experiencias y construirse como sujetos colectivos: radios comunitarias, centros culturales, grupos de afinidad, “huertas comunitarias”, como señala despectivamente Harvey (2013), y en múltiples espacios que nacen a contracorriente de la cultura dominante. Los militantes no se forman leyendo autores clásicos o actuales, aunque esas lecturas suelen ser de mucha utilidad cuando ya han hecho sus opciones de vida, sino haciendo y compartiendo.

La segunda cuestión es la hipótesis que tengamos sobre cómo será la transición hacia un mundo diferente. Si imaginamos una transición que pueda hacerse cargo de los bienes comunes a escala global, estamos pensando en una transición dirigida estatalmente, capaz de modificar las cosas de arriba-abajo. Nunca sucedió nada similar ni es plausible que suceda. En todo caso, una transición de ese tipo es tributaria del pensamiento ilustrado eurocéntrico. Parece necesario reflexionar sobre otras transiciones, en particular la del feudalismo al capitalismo, una larga transición de siglos, no dirigida sino caótica, progresiva pero no lineal, plagada de levantamientos, insurrecciones y revoluciones.

Atravesamos la fase final del sistema-mundo y, en paralelo, de la hegemonía estadounidense y, muchos datos, entre ellos la cuestión ambiental, indican que lo más probable es una transición desordenada, que puede asumir la forma de la desintegración, que será dolorosa pero que puede crear las condiciones para una reconstrucción sobre nuevas bases (Wallerstein, 1998). En esa reconstrucción, las comunidades urbanas y rurales en resistencia jugarán un papel relevante y pueden convertirse en la referencia decisiva para la sociedad del futuro. Algo similar sucedió varias veces en la historia. Para llegar a ese mundo nuevo, lo mejor que podemos hacer es profundizar, mejorar y expandir este puñado de comunidades autónomas.

La “construcción a dos bandas” (Zibechi, 2006: 227) se enfrenta a las contradicciones inherentes a la relación poder constitu­yente-poder constituido. De por sí, la centralidad del Estado y su papel como entidad repartidora de recursos financieros, crea una relación desigual y fomenta la autolimitación de los movimientos. Por eso, muchas comunas tienen la perspectiva de autonomía económica. Los intentos de cooptación, de imposición de agendas y proyectos, las prácticas paternalistas y asistencialistas de parte de las instituciones amenazan con desvirtuar la organización popular autónoma. Más allá de las desviaciones, la institucionalidad estatal sigue operando bajo lógicas y con estructuras burguesas, que no responden a las transformaciones buscadas. La lógica institucio­nal y la lógica social chocan: mientras la lógica institucional mide los avances con números en tablas, la lógica social se reconoce en los procesos sociales, que raras veces son cuantificables.

La construcción de consejos comunales, comunas y empresas bajo control obrero es vista por muchos de los actores involucra­dos como parte del camino hacia un “Estado comunal”. Tendencialmente, el sistema de consejos en construcción debería redefinir y, en muchos sentidos, también sustituir, a largo plazo el conjunto institucional y, por supuesto, al Estado existente, sus tareas y la división del trabajo. En este proceso también se contradicen las lógicas, las necesidades y las visiones del poder constituyente y el poder constituido. Aunque la figura retórica del Estado comunal está siendo cada vez más, incluso por el mismo gobierno desde 2013, todavía se trata de un concepto sin definición. El debate sobre formas de autoorganización a nivel más amplio y la construcción práctica de las mismas está en pleno desarrollo. Hasta el propio concepto de “Estado comunal” lanzado por Chávez está en discusión. En las bases muchos lo consideran, justamente, un oxímoron, una contradicción en sí mismo.

(…)

Sin embargo, obviamente, con la crisis económica y la muerte de Chávez el contexto actual no es favorable para las comunas y el control obrero. Es posible que hace unos años se tuviera la esperanza de que el gobierno lo resolvería todo, pero hoy en día la mayoría de las organizaciones y los movimientos de base, y la mayoría de las comunas están convencidos de que son ellos quienes tendrán que construir el socialismo. Apoyan al gobierno tratando de evitar una intervención militar en la lucha contra el bloqueo financiero y la guerra económica, y entienden que tienen que cerrar filas o de lo contrario desaparecerá incluso la posibilidad misma de discutir cambios estructurales. Pero no esperan que desde arriba se decida ningún paso significativo hacia el socialismo, sino que esperan mantener el espacio para seguir construyendo el socialismo desde abajo. A pesar de la crisis actual sigue vivo un amplio tejido de construcción alternativa popular que no hay que perder de vista, ya que es allí que nace la nueva Venezuela.

Cómo se seguirá desarrollando la situación de poder dual, de coexistencia de estructuras de autogobierno popular e instituciones representativas, es difícil de prever. La contradicción entre poder constituyente y poder constituido no ha sido decidida a favor del primero, aunque la balanza se haya inclinado más hacia el poder constituido. No obstante, generalmente existen buenas razones para asumir que esa tensión no puede prolongarse eternamente. Históricamente, el poder constituido suele imponerse al poder constituyente. Sin embargo, raras veces en la historia se ha visto una convivencia tan larga de poder constituido y poder constituyente consolidado.

Por su constitución como una herramienta para la organización social, una institución tiende a cinrcunscribir a una comunidad como un mundo cerrado de prácticas sociales predecibles y repetibles. Así, las instituciones de comunalidad pueden ser empleadas para definir las prácticas de comunalización específicas y la comunidad de participantes correspondiente como un mundo cerrado y autorreproducible también. Esto puede llevar —y a me­nudo lo hace— a formas de encierro (Angelis y Stavrides, 2010). Quienes están fuera del círculo de convivencia ven a cualquier comunidad cerrada como un intento de limitar las dinámicas del acto de comunalización. Para que la comunalización permanezca como una fuerza que produce formas de cooperación-a-través-de-compartir debe ser un proceso que exceda los límites de cualquier comunidad establecida, incluso si esta comunidad aspira a ser una comunidad igualitaria y antiautoritaria. Los sujetos emergentes de los actos de comunalización se transforman a sí mismos a través de estar siempre abiertos a los recién llegados, al convertirse también ellos en recién llegados.

Las instituciones de comunalidad cerrada corresponden y se alimentan de la fantasía de una comunidad aislada que se presenta como un mundo completo y separado. Desafortunadamente, la misma fantasía podría caracterizar a una comunidad de activistas autoproclamados como vanguardia, sin importar qué tan bien intencionados o heroicos puedan ser. Observando alrededor con mera sospecha, las personas que se consideran participantes de este “mundo autónomo” en guerra con el resto de la sociedad, tienden a ignorar que, incluso las relaciones más igualitarias de convivencia, pueden revertir el significado de la comunalidad erigiendo barreras de aislamiento. Las fuerzas del Estado saben muy bien lo bueno que es para ellas contener los ingeniosos experimentos sociales alternativos y antiautoritarios dentro de enclaves que ellos paradigmáticamente satanizan o destruyen, dependiendo de las circunstancias.

(…)

Las instituciones de la comunalidad en expansión tienen que tener por lo menos tres características importantes: antes que nada, deben proveer el terreno para comparar formas diferentes de practicar la igualdad. Las instituciones dominantes legitiman la desigualdad, distinguiendo, por ejemplo, entre aquellos que saben y aquellos que no, entre quienes pueden tomar decisiones y quieres deben ejecutarlas, entre aquellos que tienen derechos específicos y quienes no los tienen. Así, las instituciones dominantes enfocadas en la producción y los usos del espacio público son, esencialmente, formas de autorización que emanan de ciertas autoridades y tienen como objeto dirigir los comportamientos de sus usuarios (Stavrides, 2012). También, existen instituciones dominantes que aparentan estar asentadas sobre una igualdad abstracta: personas reales con características, necesidades y sueños diferenciados son reducidas a sujetos neutralizables con derechos. Así, las reglas generales en el espacio público parecen ser dirigidas a usuarios homogeneizados, usuarios que pueden tener acceso a un lugar específico a horas específicas del día (o que no tienen permitido pisar el pasto, etcétera).

En ambos casos, las instituciones dominantes clasifican y predicen los tipos de comportamiento y lidian únicamente con aquellas diferencias arregladas y perpetuadas a través de las clasificaciones que ellas mismas establecen. Las instituciones de comunalización establecidas en una comunidad estable y bien definida pueden parecerse mucho a las instituciones dominantes en términos de la regulación de los derechos y las acciones de las personas.

Si reflexionamos sobre nuestro caso particular, podríamos afirmar inicialmente que principios ajenos a la vida natural fueron impuestos por la invasión europea a nuestro continente. Estos principios se han ido enriqueciendo y ejercitando a lo largo de más de cinco siglos. Por lo mismo, habitan nuestros sentires, en lo más profundo, principios y valores que resultan un obstáculo real para definir procesos concretos, de eso que muchos autores llaman “descolonización”. Al estar copada la academia de autores de razonamiento occidental, suena lógico que desprendernos de ese razonamiento sea una labor quimérica. Estas ideas las encontramos no sólo en ámbitos de la ciencia, las artes y la literatura, sino también en los propios hábitos alimenticios y mucho más en campos de la filosofía.

Para criticar la situación que nos envuelve, se han propuesto diversas corrientes de pensamiento desde diferentes contextos o realidades. La gran mayoría de estas corrientes engrosa las filas del razonamiento occidental, que fija como centro del mundo al ser humano. La tarea de pensar desde el mundo y no desde el hombre o la mujer, recién inició cuando nos percatamos del laberinto en el que Occidente nos había encerrado. En particular, nosotros, estando fuera de cualquier corriente académica, afirmamos que son tres los principios básicos que nos fueron introducidos a la fuerza desde la invasión europea. Estos principios son: el poder, la propiedad y el mercado.

Como consecuencia, son estos tres principios los que han de ser enfrentados, no sólo en los contenidos de las radios comunitarias, sino en todos los ámbitos de relación social. Dicho de otra manera, para enriquecer lo propio, debemos encontrar en cada contexto los elementos que enfrenten la influencia de estos principios heredados e impuestos. Esa respuesta está en cada contexto, en cada región. El reconocimiento de cómo hacemos la vida en el suelo que pisamos es el instrumento ideal para definir el quehacer ahí, no en todas partes. Obviamente, hay de contextos a contextos; no es lo mismo lo urbano que lo semiurbano o lo rural. Lo urbano es el terreno fértil para el ejercicio del poder, la propiedad y el mercado. Las ciudades son centros individualistas por excelencia, territorios en los que la gente vive separada en hechos y pensamientos.

(…)

Son estas regiones originarias las que nos muestran con mayor nitidez y naturalidad los principios que podrían catalogarse como contrahegemónicos. La pregunta es ¿cuáles son los principios contestatarios nacidos en estas regiones originarias? Desde nuestra experiencia, consideramos que también son tres: el respeto, el trabajo y la reciprocidad. Podemos preguntarnos cuáles son las razones que nos llevan a proponerlas.

En principio, si es el poder lo que subyace al comportamiento individualista, el contrapoder radica en el colectivo, pero el colectivo o lo comunal no existe sin el respeto. El respeto no es reconocimiento de la diferencia, de la superioridad, de la propiedad, del valor mercantil, de la propiedad del conocimiento. Es reconocer que somos el otro y que sin el otro no somos. Lo que hacemos es autoridad, fuerza, unidad en la diversidad. Es decir, no se oculta la singularidad, se integra a la toma de acuerdos para todo. Es por ello que la vida asamblearia es la autoridad comunitaria por excelencia. La decisión asamblearia de una comunidad se contrapone al poder depositado en el individuo, en la propiedad y en el capital.

Además, el razonamiento individualista, occidental y neoliberal, se fundamenta en la garantía que le otorga la propiedad. Por su parte, en la comunidad lo único que es propiedad de la persona es el trabajo, su movimiento, su acción, con lo que, fundamentado en el respeto, enfrenta toda agresión individualista. Cuando se respeta, se consigue lo comunal y, con ello, se trabaja comunalmente para la satisfacción de las necesidades comunes.

La reciprocidad es la actitud resultante de todo proceso en el que prevalece el respeto y se trabaja en reciprocidad colectiva. Tú me das para que yo te dé; esto significa horizontalidad existencial, significa que la vida entre todos, respetándonos, nos facilita el intercambio y es un freno a la acumulación.

Estos principios contrahegemónicos que se proponen pueden sonar a utopía; sin embargo, existen en todos los contextos, pero son excluidos, encubiertos por el pensamiento dominante individualizador que separa, que abstrae, que cosifica y destruye toda relación horizontal posible, para fortalecer jerarquías, estratifica­ciones, clases, estamentos, en fin, para consolidar lo vertical.

Es importante aclarar que esta propuesta no pretende ni sustenta un esquema. Es una propuesta a reflexionar, encontrar o reconocer en nuestros contextos para dejar de pensar que las soluciones provienen del exterior, de los académicos, de los especialistas y de los profesionales del discurso. Es importante subrayar que la vida asamblearia que caracteriza a la comunidad implica de facto la desaparición de las individualidades, para dar paso a los acuerdos, que de manera general, no satisfacen el ego de un individuo, ya que todos tenemos que ceder, a fin de que se logren los acuerdos. Si se logra entender el significado del respeto, se podrá comprender que no se vive solo, no se puede vivir solo ni en hechos ni en ideas, porque pertenecemos al mundo, no nos pertenece el mundo.

A28 – #OkupazioaBabestu

OKUPAZIOA SORTU, BABESTU ETA DEFENDATU!

Elkarretaratzea Laudion / Azaroak 28 – 12:30
Etxebizitzarako eskubidea dugu? Lan egiteko eskubidea dugu? Sabai baten beharra dugu, eta ez manipulatu, jipoitu, gelditu edo leher gaitzaten.Gure auzoetan eta gure bizitzetan erabakitzeko eskubidea dugu?
Gure erabakiak hartzeko beharra dugu, desobeditzekoa, borrokatzekoa, eta ez eskubideak besterik gabe ematekoa.
Errepresioa kalean dago, lanean, tabernetan, aisialdi-zentroetan eta, tamalez, baita familia-ingurunean eta adiskidetasun- edo bizikidetza-harreman osasuntsuetan ere. Errepresioa gure baitan dago.

Okupatutako espazioak beti izan ziren borroka politikoen babesleku, non elkartasun-harremanak eta elkarri laguntzeko harremanak sortu ziren, indarkeriarik gabe, bai eta berdinen eta askotarikoen arteko bizikidetza-harreman espazioak ere. Espazio kontzienteak, pentsamendu bakarrari aurre egin behar diotenak eta pentsamendu kritikoari begira lan egiten dutenak. Espazio biziak, gure gorputza, burmuina eta bihotza ahitu arte ekoizteko eta kontsumitzeko zerumugarik gabe, otzanak eta uniformatuak nahi gaituen mundu batean.
Errepresioaren jomugan beti, eta ez bakarrik poliziarena, klase politikoak COVID-19ri buruz egiten duen kudeaketa negargarriak kapitalismoari aurre egiten dion jarduera oro zapaltzera garamatza. Kontsumitu egin behar duzu, zure dirua gastatu, eta lanera joan. Hala ere, kutsatzeko arriskua beraiei interesatzen ez zaizkien espazioetan baino ez da handitzen. Egoera horretan, hainbeste barneratu dugu gu geu garela ideiak eta proiektuak baztertzen ditugunak, utzarazpen eta/edo isun neurrigabeen beldur garela. Azken batean, sistemak ez du buru pentsatzaile, sortzaile eta antolaturik nahi.Sistemak orain argiago utzi digu gugandik espero duena, norentzat pentsatu gabe produzitzen duten eta non eta nola pentsatu gabe kontsumitzen duten banakoak.Herriari gizatasuna kentzen diote, haien kontroletik eta merkataritza-harremanetatik ihes egiten duten espazio urriak kenduz. Etxebizitzaren alokairuari dagokionez, higiezinen agentziek etxebizitza horren prezioaren hileroko bat eskatzen dute, eta horri fidantzaren beste 2 hileroko gehitu behar zaizkio, kasu gehienetan, eta, azkenik, alokairuaren prezioa bera. Higiezinen agentziek zure kontuko mugimenduak baloratzen dituzte, eskaintzaile diruduna zarela ziurtatzeko. Gerta liteke zure erosteko ahalmenaren araberako pisu bakarra, ez zure beharren araberakoa, zure lanpostutik, familiatik edo hazi zaren lekutik ordubete baino gehiagora egotea. Jabe batzuen lotsa eta eskrupulu faltak ez du amaierarik. Batzuek, gainera, ordainsaria eskatzen dute errolda eskuratzeagatik, edo, ez dizute ezta aukera hori eskaintzen.Ohikoa da udaletxera erroldatzera joaten zarenean, alokairu-kontratuak edo jabeen baimena aurkeztu behar izatea. Praktika hori legez kanpokoa da, eta badakite, baina ez diote jaramonik egiten komeni zaienean hainbeste defendatzen duten legeari. Ezin dugu ezer espero beraien legeetatik, baina ezin dugu ahaztu lege horiek pertsona askori kentzen dizkietela bizirauteko dituzten tresna urriak. Emaitza, etxebizitza, gizarte-laguntzak, lan prekarioa eta erroldatzea batzen dituen labirinto bat da zeinean irtenbide bakarra mendetasuna eta esklabotza diren.

Etxebizitzaren mafiak eragindako presio eta baldintzen aurrean, egoera are zailagoa da lan-baimenik edo paperik ez dutenentzat. Irteera bakarrak legez kanpoko alokairu garestiak, pilatutako familiak, espazio osasungaitzak eta inolako bermerik gabekoak dira, ez baitago inolako kontraturik. Egoera honen aurrean, eta dauden espazio hutsen kopuruarekin, irtenbide zuzen eta zentzudunena okupazioa da.Ez da kasualitatea alokairuak gero eta garestiagoak izatea, espekulazio-estrategia desberdinei esker, hala nola auzoen gentrifikazioa edo turistifikazioa. Honek herrriak salgai bihurtzen ditu, eta ez bizitzeko leku.Higiezinen agentziek, bankuek, eraikitzaileek eta udalek etekina atera nahi dute erkidegoetako lurren espekulazioaren bidez. Auzoko azken bizitza-barrutiak, auzo- eta auzo-ehunekin batera, pasabide-eremu bihurtuz, non harreman posible bakarra dirua ekoizpenaren eta kontsumoaren bidez trukatzea den.
Gaur egun baratzea duen etxe bat dagoen lekuan, etorkizunean eraikin-bloke bat ikusiko dugu; lehen jendea hitz egitera gelditzen ziren kaleak, zonbi kontsumisten masak isurtzen diituen erakusleihoekin urperatuko dira; lehen elkargune gisa erabiltzen zen auzo/taberna zena, orain modako frankizia izango da, non jendeak bere kafea hartzen duen bere pantaila gustukoenari begira. Era berean, zuk ezagutzen zenituen bizilagunak, etxetik ordubetera lan egiten duten pertsona indibidualizatuak, eta erosketak egitera baino ez direnak kalera ateratzen izango dira, paketeria-enpresa berriei esker, agian, ezta hori ere.Gure auzokideei, gure aliatu potentzialei, zuzendutako kanpaina mediatiko orkestratu batek, beren bizilagunak salatzera eramaten ditu, arautik irteteagatik. Gero eta ohikoagoa da auzokide batzuek antolatutako manifestazioekin topo egitea, hustea behartzeko. Praktika horrek, okupazioa bera baino ilegalagoa izateaz gain, herri gisa norantz goazen pentsarazten digu.Seguraski, bankariei eraso baino, okupari eraso egitea nahiago dugun gizarte baterantz, etxegabetzeak bere inguruan gertatzen diren bitartean eta erantzuleak zigorrik gabe geratzen diren bitartean. 

Okupazioa kritikatzen eta beldurtzen duen gizartea, baina armatuak eta bortitzak diren segurtasun-indarren beldur ez dena, eta benetako zapaltzailearen aurkako erresumina eta gorrotoa bideratzen ez dakiena.Oso kontziente gara desinformaziorako bitartekoen ahalmenaz, baina ezin gara harritu pertsona batzuek amorru handiagoa sentitzen dutela norbaitek etxe bat ordaindu ezin duelako edo ordaindu nahi ez duelako, bizitza esklabo bat eramateagatik etxe bat izanda baino. Hedabideek duten boterea hain denez handia, auzokoek lehenago erasotzen diete familiei espekulatzaileei baino. Ziur gaude kasu batzuetan desinformazioagatik eta beldurragatik gertatzen dela hori.Baina badakigu, zoritxarrez, egoera hau inbidiagatik eta jarrera arrazista, klasista, patriarkal eta faxistengatik ere hartzen dela.
Alderdi politikoek ere kanpaina kriminalizatzaileari eusten diote, eta mafia-praktikak leporatzen dizkigute legezko mafietan eratutako neonaziak estortsioaz eta mugimenduaren jazarpenaz baliatzen direnean. Ez da kasualitatea jende hori argitara ateratzea krisi ekonomikoko uneetan, jendeak lana galtzen duenean eta alokairuak eta hipotekak ordaindu ezin dituenean. Jabe handien aliatu eta ideologia faxistaren enpresa horiek beti gorrotoz egindako ekintzak legitimatzea lortu dute, legearen eta iritzi publikoaren babesean.Badakigu sistema horrek indibidualizatu egin gaituela; horregatik, elkartzeko, gure esperientziak partekatzeko eta modu horizontalean borrokatzeko espazio kolektiboak sortzen ditugu. Gizarte hau merkantilizatuta dagoela uste dugu; horregatik, autogestioaren eta lan kolektiboaren aldeko apustua egiten dugu, autonomiaren bila. Ikusten dugu arrazakeria bereizi eta kriminalizatu egin dela, eta horregatik jakin badakigu gure espazioek hesi horiek hautsi ditzaten ahalegindu behar dugula. Bizitzeko etxea izatea negozioa egiteko eskubidea baino gehiago da, oinarrizko beharra da. Horregatik hartzen ditugu etxe abandonatuak zeinetan bizimodu duin bat izan.
Gure aurrekoen lekukoa hartu eta ez gara lotsatzen egiten dugunaz, baizik eta harrotu egiten gara. 

Okupazioa bizitzeko modu bat eta borrokarako tresna bat izan zen, da eta izango da.

Haien erasoen aurrean beti aurkituko gaituzte aurka

Info Gehiago

«Han quitado de los focos mediáticos los verdaderos responsables, el verdadero enemigo»

Andrea: «Han quitado de los focos mediáticos los verdaderos responsables, el verdadero enemigo»

A raíz de la semana sobre la okupación que se llevó a cabo para celebrar los 7 años del Barrio Libre de Errekaleor, Andrea formó parte en una de las mesas redondas y es por eso que hoy ha estado con nosotras para hablarnos sobre las ideas principales de las que habló en esa mesa. Andrea afirma que no es casual que esta criminalización se esté dando «cuando la vivienda se está repolitizando por parte de las clases desposeídas». Es por ello que nos ha traído cuatro hipótesis generales sobre cómo tenemos que leer la campaña contra la okupacion.

Aquí tenéis la entrevista con Andrea, parte de la Okupazio Bulegoa de Bilbo:

https://halabedi.eus/es/andrea-han-quitado-de-los-focos-mediaticos-los-verdaderos-responsables-el-verdadero-enemigo/

Que se metan su “cambio” por el parlamento — Borroka Garaia da!

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Borroka garaia da! No se si se piensan que la juventud trabajadora es tonta o si la clase política se cree demasiado lista pero resulta conmovedor como la burguesía y sus aliados intentan hacer pasar este nuevo intento de desalojo del gaztetxe Maravillas como un hecho arbitrario y casual fruto de la naturaleza […]

a través de Que se metan su “cambio” por el parlamento — Borroka Garaia da!

No se si se piensan que la juventud trabajadora es tonta o si la clase política se cree demasiado lista pero resulta conmovedor como la burguesía y sus aliados intentan hacer pasar este nuevo intento de desalojo del gaztetxe Maravillas como un hecho arbitrario y casual fruto de la naturaleza cual mera inspección técnica ordinaria en la que no tienen arte ni parte. “No había nadie dentro” ha llegado a afirmar la consejera Ollo sin que le tiemblen las pestañas de semejante payasada, mientras a las 5 de la mañana con nocturnidad y alevosía un numeroso contingente de policías armados tomaban y cerraban a canto militarmente la parte vieja de Iruñea, antes de empezar a saquear el gaztetxe y repartir ostias y abrir cabezas pacífica y democráticamente a los y las que se iban acercando.

El caso es que esta no es la primera ni la segunda ocasión en la que el gobierno de navarra cual siervo del capital más huraño intenta sabotear el proyecto de Gaztetxe. Si este es el cambio, que se metan el cambio en el parlamento y que se empiecen a saquear y repartir palos entre ellos mismos empezando por la señora, por decir algo, Beaumount. Claro que los palos solo están destinados para la clase obrera, esté esta en un gaztetxe o en las huertas de Peralta. La clase política y el “progresismo” está muy ocupado en otros asuntos como intentar hacerse pasar por lo que no han tenido el valor de ser y hacer (el cambio) mientras que aleccionan mediante coaching a la clase trabajadora a no ser “purista” y a saber gestionar sus contradicciones, cosa que no significa otra cosa que intentar hacer tragar con el interés de clase de la pequeña y mediana burguesía reaccionaria como si esta fuera la que va a solucionar los problemas.

No hace falta haber hecho un master de ciencias políticas en la universidad deHarvard para saber o simplemente estar informado de que ya en la primera ocupación aparecieron los policías buenos y los malos. Unos optaron por el chantaje de la vía represiva para condicionar una posible negociación (varios identificados bajo amenaza de pasar por los tribunales) y otros se dedicaron a mandar cartas al periódico y prometer que si se vaciaba el gaztetxe se ofrecería otro local. Una vez producido el desalojo habiéndose aceptado el nuevo local se produjo otro desalojo silencioso, y también les echaron del nuevo después de mentir descaradamente que supuestamente habían realizado obras de carácter estructural y de que por ello les desalojaban bajo la excusa de “su seguridad”. Meses mas tarde los propios técnicos del ayuntamiento desmentían dichas informaciones pero ya era tarde, les habían echado a la puta calle por segunda vez.

No se rindieron y volvieron a ocupar, y la siguiente vez ya no se andaron con tonterías para desalojarlos. Todos y todas recordamos la invasión policial de la vergüenza en el gaztetxe Maravillas. Se pensaron que iba a pasar desapercibida en concordia interclasista (“todo sea por el cambio”). Pero la juventud obrera de Iruñea , para la que poco había cambiado nada, estaba preparada para hacer frente a un desalojo y todos y todas recordamos también el fracaso de la burguesía.

Ya advertía la asamblea del gaztetxe de Maravillas hace más de una semana las intenciones del gobierno de navarra de entrar al gaztetxe bajo estúpidas excusas técnicas: “No es mas que una burda maniobra para provocar el desalojo “blando” del Gaztetxe Maravillas, es decir, bajo pretextos técnicos y de conservación de patrimonio, poder precintarnos el local (siempre con la violencia represiva como garante), manipular la opinión pública y echarnos sin mayores consecuencias políticas que un triste informe elaborado por aquellos mismos que nos quieren desalojar.” Y que esta vez no van a caer en la trampa ya que “Sabemos que todo esto no es sino una nueva forma de desalojar el Gaztetxe dado el fracaso de su anterior intento. Que sepan que haremos frente a la represión, venga de la forma que venga”.

Las intenciones del gobierno de navarra con este nuevo ataque de hoy son cristalinas. Son las mismas que los que quieren desalojar el gaztetxe Kijera de Donostia, las mismas de los que dieron recientemente una paliza a la juventud de Gasteiz y se llevaron además a la cárcel a un joven, las mismas que en el mismo lugar intentaron entrar por las bravas en un local feminista ocupado, o las mismas de los que subvencionan a empresarios de las huertas de Peralta mientras mandan a la policía contra los trabajadores. Las mismas en definitiva de los colaboradores de los que rompen ventanas a tiros en Amurrio. El capital, sus amigos y los aspirantes.

MTV music week-aren harira

Borroka garaia da! webgunerako kolaborazioa, egilea: Piztu Bilbo, Itzali MTV!

Poliziaz lepo dauden auzoak, hesiz jositako plazak eta publikoarentzat itxitako sarrerak, auzokideei kontrol eta identifikazio masiboak euren etxeetan sartzeko, etab. luze bat. Setiatuta dagoen herri baten egoera dirudien arren, Bizkaian MTV MusicWeek-aren lurreratzeaz baino ez gara ari. Aburto, Rementería eta oligarkia vasco-españolaren ordezkarien gerriak dantzan jartzen dituen erritmoen lurreratzeaz hain zuzen.

Urriaren 29ko astean eman zioten hasiera espektakuluari, egoitza bezala Barakaldo, Bilbo eta Durangoko kaleak hartuz. Getxoren okupazioa ere aurreikusita zegoen arren, azken orduko ezbehar metereologikoek show handiaren lekualdaketa behartu zuen Miribillako Bilbao Arenara. Ezerk ezin zuen hutsik egin, azken finean, Bizkaiko errekurtso publiko guztiak makroenbento berri baten menean zeuden, beste behin ere. Garrantzitsua dela uste dugu makroebento hau ospatzeko bideratu den diru publiko guztia nabarmentzea, itzultzeko inongo aurreikuspenik gabe, noski. Izan ere, ez dira gutxi kontzertu batzuen doakotasunarekin harrotu diren ordezkari politikoak. Hau guztia, noski, besteak beste, garbiketa zerbitzuek, suhiltzaileek, anbulantziek eta metroaren ordu gehigarriak suposatzen duten kostua kontuan hartu gabe. Bideratutako diru kopuru totala ez da guztiz argi geratu.

Ahots ezberdin askok, Udaletxetik hasi eta Aldundiraino, enpresa pribatu eta Eusko Jaurlaritzatik pasatuta, erabateko optimismora deitzen gintuzten. Bilbok agertoki internazionalean txoko bat irabaziko zuen eta aurrerapausu erraldoi bat emango zuen hiri global, zabal eta kosmopolita baten eraikuntzan. Euskal Kulturak –eta euskarak– eta “feminismo urbano” gisa izendatu zuten horrek urrezko aukera bat zuten erakuslehio internazionalean agertzeko.

Alabaina, foku eta kartel publizitario handien atzean, Herri Langile bat dago, MTVak ordezkatzen duen kultura eredu eta hiri eredu elitista, patriarkal, kolonial eta prefabrikatu honen inposizio saiakerarekin kontraesan antagonikoan dagoena. Herri Langileaz hitz egiten dugunean, subjektu politiko batez ari gara, kontzientea, eta periferiatik, albo batera utzitako auzoetatik eta auzo militarizatuetatik eraikitzen dena. Alde batera uzten duen eta bere eraikuntzan parte hartzera inoiz gonbidatua izan ez den hiri eredu honetan islatuta ikusten ez den subjektu bat. Ikusi, ikutu, usaindu eta sentitu ezin ditzakeen kulturaz eta ospeaz nekatu den Herri Langileria batetaz ari gara.

Artea edo kultura ez dira prefabrikatu daitezkeen, kontsumo arinera bideratutako eta masetatik hurrun produzitu daitezkeen paketeak. Kontrara, artea eta kultura, –beraz musika ere– Herri Langiletik jaiotzen dira, eta baita bere konradikzioetatik. Vladimir Mayakovsky poeta eta antzerkigileak esan bezala “Artea ez da mundua islatzeko ispilu bat, mundua kolpatzeko mailu bat baizik”. Uste dugu hau bai euskal kulturari eta baita euskarari eslei dakiokeen esaldi bat dela. Ez dugu uste euskaran eta euskal kulturan kuoten erabilpenak, MTV Music Week bezalako makroebento batean, guk nahi dugun gizartea eratzen lagunduko digunik. Are gehiago kontuan baldin badaukagu MTVak enpresa multinazional bat direla, egunero ideologia burgesa erreproduzitzen eta estereotipo arrazista eta matxistak betikotzen dituena. Ez dugu uste euskara eta euskal kultura kuota bat izan beharko liratekeenik, ez eta elementu folkloriko hutsal bat, kontrara poetak aipatzen zuen martiloa izan behar dute, guk mundua ikusteko, ulertzeko eta eraldatzeko herraminta izan behar dute.

Honegatik guztiarengatik, pasaden Urriaren 29an egin genuen prentsaurrekoan, Piztu Bilbo-Itzali MTVtik, beste Bilbo bat eraikitzeko hiri eredu hegemoniko honen aurka aurrez aurre jartzea ezinbesteko ikusten duzuen guztioi antolatutako mobilizazioetan parte hartzeko gonbitea luzatu genizuen. Lehenengo ekintza azaroaren 1ean egin genuen, Alde Zaharreko kaleetatik kalejira bat egin eta Arriaga Antzokian bukatzea zen asmoa. Ez genuen baina plaza Ertzaintzaren indar polizialez lepo egongo zenik espero. Ertzaintzek, gure presentzia hutsarekin nahiko haserre, kalejira girotzen zuen musika amatatzera derrigortu gintuzten. Dirudienez, MTVMusicWeek-ean MTV ahalguztidunak markatutako erritmoetara eta ekitaldiaren antolatzaileek pribatizatutako espazioetan soilik abes eta dantzatu daiteke. Guk argi utzi dugu, ez diogu inongo enpresari ez eta txapela buruan eta korbata lepoan darabilen inongo oligarkari non dantzatu eta abestu dezakegun esaten utziko. Izan ere, konbentzituta gaude espazioek hirian gehiengoaren ongizatera bideratuta egon behar dutela eta guztion arteko elkargune izan behar dutela. Horregatik helburu bezala espazio publikoaren pribatizazioa eta komertzializazioa dutenek, gure hiria turisten argazkietarako izango den erakuslehio bihurtu nahi dutenek, aurrean edukiko gaituzte.

Barrikada batean bizi gara eta hau nahiko argi geratu zen kalejira Arriaga Antzokira iritsi eta polizia eta segurtasun pribatuak porrazoka eta bultzaka bertatik urrunduarazi gintuztenean. Gainera, salatu nahi dugu arratsalde hartako poliziaren jokaera onartezina gutxi ez balitz, mobiliazioetan parte hartzen ari zen emakume bat atxilotua eta Ertzaintzaren komisaldegira trasladatua izan zela “autoritateari atentatu” egitea egotzita. Beste kide ugari identifikatuak eta isun ekonomikoekin mehatxatuak izan ziren. Piztu Bilbo Itzali MTVtik gure elkartasun guztia adierazi nahi diogu mobilizazioetan zehar errepresio polizialarengatik kaltetua izan zen edozeini. Eguna bukatzeko, beti ere “beltzen” zenbait furgonaren begiradapean, antolatuta geneukan performance-az disfrutatu ahal izan genuen, zirko eta antzerki talde batek MTVak humoretik salatu zituelarik.

Hurrengo egunean, azaroaren 2an, Jule Goikoetxea filosofialari eta UPV-EHUko irakasleak dinamizatutako mahainguru bat antolatu genuen Zirika Herri Gunean. Gonbidatu ezberdinak eduki genituen: Monusek makroebentoek euren harrera hiriak direnekin dituzten harremanez eta hirian duten ondorioez hitz egin zuen; Lutxo Egiak espazio publikoaren okupazio sinbolikoarengatiko borrokaz hausnartu zuen; Errekaleor Bizirikeko auzokide bat espazio publikoek kapitalaren erreprodukzioan betetzen duten funtzioaz aritu zen; eta Harrera Auzoak-eko kide batek autogestioa eta elkarlaguntza nabarmendu zituen, azken hileetan Bilbon pertsona migranteen kolektiboarekin edukitako esperientzian oinarrituz. Espazio publikoaren eta hirietan egiten diren makroebentoen inguruko debatea oso aberasgarria izan zen eta hausnarketa oso interesantei bide eman zien, bai gonbidatuen aldetik eta baita entzuleen artetik ere. Debatea bukatzean, Bilboko alkatearen klon ugarik, “gymcana” desobediente bat eraman zuten aurrera. Petter Griffin haiek gure bizi eta hirien merkantilizazioaren errudun ezberdinen egoitzak markatu zituzten, BBK, Batzokia eta Turismo Ofizina kasu. Ekintza honekin, argi utzi nahi dugun kapital, burgesia eta oligarkia bezalako kontzeptuek abstraktuak eman dezaketen arren, identifikatzen errazak direla, barrikadaren beste aldean daudela eta herri mugimenduaren antolaketa eta sendotzearekin aurre egin behar zaiela ikusarazi nahi izan genuen.

Zapatu goizean, Azaroaren 3an, Bilboko kaleak zeharkatu zituen bizikleta martxa bat abiatu zen, lau haizetara hiri eredu berri baten aldeko gure aldarria bota zuena. Ozen eta argi MTVa Bilbon ongi etorria ez dela adierazi zuen. Ibilbidea bukatzean, parte hartzaile guztiak txokolatada batekin hartuak izan ziren, arratsaldeko manifestaziorako indarberrituz. Manifestazioa Eliptika Plazan hasi zen eta Udaletxera bere bidea “Piztu Bilbo, Itzali MTV”, “MTV kanpora” edo “Kultura herritik eta herriarentzat” bezalako ohi ozenen artean hasi zuen. Piztutako Bilbo bat beldurrik gabe zebilen, MTVaren kontra; baina haratago, kapitalaren espektakulu higuingarriaren aurka. Udaletxera heltzean, beste behin, Ertzaintzaren eta Udaltzaingoaren jazarpena jaso genuen. Bultzatu eta jo gintuzten, gazte bat atxikitu ere egin zuten. Hala ere, azken ekitaldia aurrera eraman genuen. Finean, euren errepresioa bertan geudenon ziurtasun eta osotasuna gainditzeko nahikoa ez zela erakutsi genien. Zentzu honetan, Piztu Biltzo, Itzali MTVtik eskerrak eman nahi dizkizuegu, egunotako presentzia polizial itogarria gainditu eta manifestazioan eta aste osoan zeharreko ekintzetan parte hartu zenuten guztioi.

Hau ezin da gelditu, Bilboren inguruko eztabaida mahai gainean dago berriz ere, sua bizitu egin da berriro ere. Kapitalismoaren ordezkarien errelato hegemonikoak kolpez kolpe gero eta arrakala gehiago ditu. Gu guztion erantzunkizuna da egunez egun, auzoz auzo, elkartasun eta elkar babesteko sareak osatzen joatea; bizi nahi dugun gizartea, etxetzat nahi dugun hiria, eraikitzen joatea. Kale eta plazak berreskuratzea. Integratuarazteko eta folklorizatzeko erabiltzen dituzten postalak apurtzea. Hau da gure lana eta horretan jarraituko dugu. Bukatzeko, Piztu Bilbo, Itzali MTVtik guztiok animatu nahi zaituztegu indarrak batu eta guztiz beharrezkoa den eztabaida honetan parte hartzera.

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AL HILO DE LA MTV MUSIC WEEK

Barrios infestados de policía, plazas valladas y accesos cortados al público, controles e identificaciones masivas a vecinos para entrar en sus propias casas. Parece la descripción de un estado de sitio, pero no hablamos de otra cosa que del desembarco en Bizkaia de la MTV MusicWeek. La llegada de los ritmos que hacen romper las caderas a Aburto, Rementería y demás representantes de la oligarquía vasco-española.

El espectáculo daba comienzo la semana del 29 de octubre, tomando como sedes las calles de Barakaldo, Bilbo, y Durango. También estaba prevista la ocupación de Getxo, pero las inclemencias meteorológicas forzaron el traslado del gran show al Bilbao Arena de Miribilla. Nada podía fallar, todos los recursos públicos de Bizkaia estaban, una vez más, a disposición de la celebración de un nuevo macroevento. Creemos importante señalar los millones de euros de dinero público que se han destinado a fondo perdido, puesto que no son pocos los representantes políticos que se han vanagloriado de la gratuidad de los diferentes conciertos, por no hablar de gastos indirectos en concepto de servicios de limpieza, despliegue policial, bomberxs, ambulancías y horas extra del metro, entre otros. La cifra total de euros destinada no queda del todo clara.

Diferentes voces desde ayuntamientos hasta Diputación, pasando por empresas privadas y Gobierno Vasco llamaban al optimismo más absoluto, Bilbao se iba a hacer hueco en la escena internacional y daba un paso de gigante en la construcción de una ciudad global, abierta y cosmopolita. La cultura vasca y el euskera, por su parte, al igual que lo que denominaron el “feminismo urbano”, tendrían una oportunidad de oro para mostrarse en un escaparate internacional de primer orden.

Sin embargo, más allá de los focos y de los grandes carteles publicitarios, existe un pueblo trabajador que entra en contradicción antagónica con este intento de imposición de un modelo cultural y de ciudad abiertamente elitista, patriarcal, colonial y prefabricado que representa la MTV. Cuando hablamos de pueblo trabajador, hablamos de un sujeto político, consciente,que toma forma desde la periferia, desde los barrios más abandonados y militarizados. Un sujeto que no se ve ya más reflejado en un modelo que le excluye y que nunca le hizo partícipe de su construcción. Hablamos de un pueblo trabajador que se ha cansado de escuchar hablar de una cultura y de un prestigio internacional que no puede ver, tocar, oler ni sentir porque le es ajeno.

El arte o la cultura no son paquetes de previa fabricación, de rápido consumo y de producción lejana a las masas. Al contrario, el arte y la cultura, por lo tanto también la música, nacen del pueblo trabajador, de sus contradicciones. Nacen de la experiencia y vuelven a la realidad con ánimo de transformarla. Tal y como decía el poeta y dramaturgo Vladimir Mayakovsky: “El arte no es un espejo para reflejar el mundo, sino un martillo con el que golpearlo”. Creemos que esto es aplicable tanto a la cultura vasca como al euskera. No creemos que el uso por cuotas, en un macroevento como el de la MTV MusicWeek, del euskera y la cultura vasca contribuya a construir el modelo de sociedad que perseguimos. Más si tenemos en cuenta que la MTV es una empresa multinacional que reproduce en nuestro día a día la ideología burguesa y perpetúa estereotipos racistas y machistas. Creemos que el euskera y la cultura vasca no deben ser una cuota, ni un simple elemento folclórico, sino que deben ser el martillo al que aludía el poeta ruso, deben ser la herramienta con la que nosotros vemos, entendemos y transformamos el mundo

Por todo ello el pasado 29 de octubre, desde PiztuBilbo, Itzali MTV, presentamos en rueda de prensa un calendario de movilizaciones con el objetivo de hacer una llamada a la participación de todos aquellos que sienten como algo imprescindible para construir otro Bilbo, el plantar cara a este modelo de ciudad hegemónico. El primero de los actos tuvo lugar el 1 de noviembre y consistió en una kalejira por las calles del Casco Viejo. La intención de ésta, era finalizar en la plaza del Teatro Arriaga, sin embargo nos encontramos con una plaza totalmente tomada por las fuerzas de la Ertzaintza. Los agentes, visiblemente irritados con nuestra presencia, nos obligaron a apagar la música que ambientaba la kalejira. Al parecer, en la MTV MusicWeek sólo se puede cantar y bailar en los espacios privatizados por la organización del evento y a los ritmos que marca la todopoderosa MTV. Nosotros lo dejamos claro, no permitiremos que ninguna gran empresa ni ningún poderoso oligarca de txapela y corbata, nos diga qué cantar o dónde bailar, pues creemos que el espacio en la ciudad debe ser un bien común, un punto de encuentro para todos, por ello, aquellos que tienen como objetivo la privatización del uso del espacio público y su comercialización, aquellos que quieren convertir la ciudad en un mero escaparate donde los turistas puedan sacarse fotos, nos tendrán enfrente.

Vivimos en una barricada y esto quedó presente cuando la kalejira llegó al Arriaga y todo un despliegue de policías y seguridad privada reaccionó alejándonos del lugar a empujones y porrazos. Además, queremos denunciar que, durante la inaceptable actuación policial de aquella tarde, una compañera fue detenida y trasladada a dependencias policiales por la Ertzaintza, acusada de “atentado a la autoridad”. Otros tantos compañeros fueron identificados y amenazados con multas económicas. Desde PiztuBilbo, Itzali MTV toda nuestra solidaridad a los afectador por la represión policial durante todas las movilizaciones. Para finalizar la jornada, siempre bajo la atenta mirada de varias furgonetas de los “beltzas”, pudimos disfrutar en el Arenal de una performance por parte de un grupo de circo y teatro donde se denunciaba desde el humor la presencia en Bilbo de la MTV.

Al día siguiente, 2 de noviembre, celebramos en Zirika una mesa redonda dinamizada por la filósofa y profesora de la UPV Jule Goikoetxea. Contamos con la participación de diferentes ponentes: Monus habló de la relación de los macroeventos y su impacto en las ciudades que los acogen; Lutxo Egia reflexionó sobre la lucha por la ocupación simbólica del espacio público; una habitante de Errekaleor Bizirik trató el tema del espacio público como lugar de reproducción del capital; y una compañera de Harrera Auzoak hizo énfasis en la autogestión y la solidaridad basándose en la experiencia del colectivo con las personas migrantes llegadas a Bilbao en los últimos meses. El debate en torno al espacio público y la realización de macroeventos en las ciudades fue muy enriquecedor y dio lugar a reflexiones muy interesantes, tanto por parte de los ponentes como del público presente, que participó con preguntas e intervenciones varias. Al finalizar el debate, un nutrido grupo de clones del señor alcalde de Bilbao, Peter Griffin, llevaron a cabo una gymcana desobediente mediante la cual se señalaron las sedes de los diferentes culpables de la mercantilización de la ciudad y de nuestras vidas, tales como BBK, PNV o la Oficina de Turismo. Con esta acción queremos dejar claro, que pese a lo abstractos que puedan parecer conceptos como capital, burguesía u oligarquía, los responsables de nuestra situación tienen nombre y cara, son identificables, están al otro lado de la barricada y se les debe combatir mediante el fortalecimiento y la organización del movimiento popular.

El sábado 3 de noviembre, por la mañana, una marcha ciclista recorrió las calles de todo Bilbo lanzando a los cuatro vientos la reivindicación de un nuevo modelo para nuestra ciudad y diciendo alto y claro que la MTV no es bienvenida. Al finalizar el recorrido, se recompensó a los participantes con una chocolatada popular que nos ayudó a todos a recuperar fuerzas de cara a la manifestación de la tarde. La marcha partía de la Plaza Eliptika e iniciaba su camino hacia el Ayuntamiento entre fuertes gritos de “PiztuBilbo, Itzali MTV”, “MTV kanpora” o “Kultura herritik eta herriarentzat”. Un Bilbo encendido caminaba sin miedo, contra y más allá de la MTV, contra y más allá del grotesco espectáculo del capital. Al llegar al ayuntamiento, una vez más, recibimos el hostigamiento tanto de la Ertzaintza como de la Policía Municipal cuyos agentes nos empujaron y golpearon, llegando incluso a retener a un compañero. Pese a todo, demostramos que su represión no podía hacernos frente y gracias a la firmeza y entereza de los asistentes, el acto final se llevó a cabo. Desde PiztuBilbo, Itzali MTV queremos dar las gracias a todos aquellos que, pese a la asfixiante presencia policial de estos días, participaron tanto en la manifestación como en el resto de actos convocados durante la semana.

Esto no se detiene, el debate sobre el Bilbo que queremos se ha vuelto a poner sobre la mesa durante estos días y la mecha se ha reavivado. El relato hegemónico del capitalismo y sus representantes se resquebraja a cada golpe. Es responsabilidad de todas nosotras construir día a día, barrio a barrio, tejiendo redes de solidaridad y apoyo mutuo, la sociedad en la queremos vivir, la ciudad en la que queremos habitar. Reapropiarnos de calles y plazas, romper la idílica postal en la que nos quieren integrar y folclorizar. Esa es nuestra tarea y en ello seguiremos. Para finalizar, desde PiztuBilbo, Itzali MTV queremos animar a todos a unir fuerzas y a participar en este debate que creemos totalmente necesario.

Ikasle Okupak – Hausnarketa

Okupatzen gaituen gaia lantzeari ekin baino lehen,  gaiak berak izan ditzakeen konplikazio sozialak eta sakontasun erreala tarteko, berau  bere testuinguruan kokatzea komenigarri deritzogu, hau da, okupazioaren dinamika (beste apropiazio dinamika batzuetara estrapolatu daitekeen logika baten baitan),  logika kapitalistaren baitan, (edo egun bizitzera kondenatuta gauden errealitatean)  azaldu eta ulertzea. (haraba.info)

Sistemak duen funtzionatzeko eraren ondorioz, askotan,  errealitatea desitxuratuta agertzen zaigu gure kontzientzian.  Lan abstraktuaren (buru, gihar eta artikulazioen gastua orokorrean ulertuta, denbora kantitate inbertsio bezala, merkantzien arteko elkartrukea balio kristalizatu kantitate berdinen arteko elkartruke izatea ahalbidetzen duena), harreman sozialaren baitan ezkutatzen diren determinazio guztiak  (hala nola, produzitzeko eta produkzio horren zirkulatzeko erak, prozesu historiko baten ondorioz, era biolento batean desjabetutako klase baten, eta aurrez aurre duen, bizitzeko beharrezkoak diren produktuak ekoizteko bitartekoen jabetza duen beste klase baten existentzia aurresuposatzen duela, eta beraz, lehena bere lan indarra bigarrenari saltzera behartuta egotea bere biziraupena bermatu ahal izateko),  desagertu egiten dira kapitalaren erreprodukzioan eta  hauen ordez, fenomeno ezberdinen  aparientzia (bere baitan gordetzen duen esentziaren errealizazioak ematen dion “bizitza propioa”)  agertzen zaigu begien aurrean.

Hau, Marxek fetitxe moduan definitu zuena,  zirkulazioaren esferaren funtzionamenduarekin berresten da. Bertan,  norbanakoak,  era aske batean aritzen dira,  haien lanaren produktu diren  (izan zuzenki –artisau batek bere tailerrean eginiko zapata parea-, zein zeharka –enpresari batek bere fabrikan egindako zapata parea)  merkantziak (eta beraz “logikoki” haien jabetza direnak),  era aske batean, bere lanaren produktu diren merkantziak merkaturatzen dituzten norbanakoekin elkar-ekintzan, bakoitzak dituen beharrak asetzeko asmoz.

Nahiz eta  funtzionamendu honen azpian, klaseen arteko talka (lanaren eta kapitalaren arteko kontraesana)  ezkutatu, horren “logikoki” gauzatzen den prozesuak,  sistema kapitalista zilegiztatu egiten du gure kontzientzietan, gure lan indarra saltzea beharrezkoa eta aukera bakarra dela pentsatzetik (nahiz eta hau kondizio konkretu batzuen ondorio izan),  produktuen apropiazioa merkatuan, eta diruaren bitartez soilik eman daitekela pentsatzera eramaten gaitu.  Txanpon beraren beste aldean, funtzionatzeko era berri baten zentzua, eta horrela aukera,  baztertu eta kondenatu egiten dira gure kontzientzian.  Okupazioak, zentzu batean, bizitzeko (produzitzeko, elkartrukatzeko, harremantzeko, pentsatzeko) era berri  horri erantzuten dio.

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Heldu gara testu honek garatzea helburu zuen gaira, zentzu hertsian.  Azalpenak 2 zutabenagusi izango ditu hemendik aurrera,  okupazioaren zergatia alde batetik, eredu berri baten garapenaren logikan,  eta harremanak garatzeko era berri horren inguruko zertzelada edo apunte batzuk, nahiz eta hau, denon artean garatzeko gai bat izan, egunerokotasuneko praxian oinarrituta dagoena eta beraz, gure esposizio gaitasuna oso mugatua eta pobrea izan.

Ade batetik,  langile klasearen determinazio objetiboak  eragindako miseria daukagu.  Bizitzeko beharrezkoak dituen bitartekoak produzitzeko gaitasunik ez izateak, lehenago aipatu bezala bere  lan indarra saltzera behartzen du,  besteren aberastea elikatzeko (berriz azpimarratu behar da atal honetan, egoera honek dakarren ibilbide historikoaren eta egungo egoeraren izaera biolentoa, esplizituki langile greba edo protestetan polizien kargetan adierazten dena baina berezkotasunez harremanetan aurkitzen dena). Azken hau  gainbalioaren estrakzioaren bitartez gauzatzen da. Gainbalioa,  langileari soldata bezala ordaintzen zaion (hurrengo egunean berriro ere lan egiteko prest egoteko jasotzen duen ekoizpen sozialaren zatia)  eta honek produzitzen duenaren arteko aldea izango litzateke, bestela esanda,  produzitzen duenaren zati bat bere erreprodukzioa bermatzeko produzitzen ariko den bitartean, burgesaren aberastasuna garatzen ariko da beste alde batetik. Gaur egun bi aspektu horien arteko aldea imaginaezina da eta dinamika horren ondorio da, pertsona batzuek haien zoriontasuna ospatzeko txanpaina astinduz gela bat zikintzen duten bitartean, munduko beste alde batean familia bat egarriz itotzen egotea, besteak beste, edo pertsona batzuen etxeetan haien soldatapeko esklabu domestiko guztiek lo egiteko besteko lekua dagoen bitartean, beste pertsona batzuk kutxazain batean lo egitera kondenatuta egotea.

Gainbalio horren erreapropiazioa, ez da gure miseriaren errudun direnen eskutik etorriko.  Gure gain geratzen da, egoera horri buelta eman eta gure kabuz aurrera eraman ditzakegun dinamikak logika horren baitan kokatzea, ahal den neurrian soldataren beharrezkotasunetik askatuz. Janaria supermerkatuetan geureganatzetik, etxebizitzak kalean geureganatzera. Langile klaseak behar inmediato batzuk asetu behar ditu objektiboki eta hau gure antolakuntzaz soilik lor dezakegu, aipatutako  erreapropiazio dinamika eta bestelako proposamenen (erropak garbitzeko txoko autogestionatuak, auzoan kudeatutako baratzak, haurren heziketa kolektiboki aurrera eramateko lokalak, etab.)  bitartez.

Bestetik,  behar inmediatoak asetzeko autoantolakuntzaz gain,  kapitalaren boterea aurkitzen dugu, jabetza pribatuan oinarritzen dena eta sistemaren sustantzia eta zutabe dena aldi berean. Kapitalak, izan forma publikoan (udaletxeak Ensanche 21ren bitartez kudeatzen dituen etxeak),  zein pribatuan (Iberdrolak bere jarduera aurrera eramateko behar dituen ofizinak),  ondasun ezberdinen forma hartzen du gure aurrean eta beste elementu askoren artean  horietan oinarritzen du bere langile klasea zapaltzeko gaitasuna. Garrantzia hau era oso argigarri batean ikusten da okupazio baten aurrean indar polizialen basakeria erabiltzeko izaten duten erraztasunean. Gauzak horrela, ondorio zuzena da,  jabetza pribatuari eginiko eraso oro, zentzu batean edo bestean  haren objektu antagonikoaren, langile boterearen, alde eginiko ekintza bat izango dela.

Bigarren aspektuari dagokionez, beste bi alderdi. Alde batetik,  harremantze eredu berri baten beharra. Bizi dugun errealitateak sortutako miseria ezberdinen artean aurkitzen dugu, pertsonen artean harremantzeko dugun era.  Objektuak giza gaitasun/ezaugarriz betetzen dituen bitartean, pertsonak merkantzia bihurtzen dituen logikak,  eragin zuzenak ditu gure egunerokotasunean, izan lagunekin konpartitzen ditugun tarte gehienek diruaren erabilera barnebiltzen dutela (honen adibide argia da taberna sozializatzeko eremu bezala ulertzea), lana soldatatik kanpo ez ulertzea (zure kotxea mendian trabatuta gelditzean zure seguroari edo guardia zibilari deitu behar izatea), harreman guztien oinarrian kontrola, konpetentzia, inbidia, asetze pertsonala, geurekoikeria… egotea, eta ezagun egiten zaizkigun eta abar luze bat.

Honek, eredu aske eta askatzaile baten beharra jartzen du gure aurrean. Hau  ezinbestean egungoaren gaindipenaz soilik orokortu daitekeen arren, gure egunerokotasunean, kapitalaren hatzaparretatik geureganatzen ditugun espazioetan garatzen hastea dagokigu, denoi. Pertsonen arteko  elkartasun interes gabea oinarri, aurreko parrafoan aipatutako sintoma guztiak alde batera utziko dituen ereduaren garapenak,  hala ere, zailtasun ugari aurkitzen ditu bere bidean, asko honen enbrioitasunaren ondorioz, oraindik ere gure kontzientzia zamatzen duten elementu burgesak tartean.  Berebiziko garrantzia du elementu hauek identifikatu eta hauei aurre egitea, nahiz eta askotan honetarako zailtasunak izan (gainontzeko aspektuetan bezala errealitatea desitxuratuta aurkezten baitzaigu eta konbikzioz onartzen baititugu elementu arrotz horiek) jarrera  hauek erreproduzitzeak kaltea eta gure helburuak atzeratzea besterik ez du eragiten.

ikasle-okupak-1Gure artean konpartitutako denbora euskarri, bizi proiektuaren garapenaren berme izango diren konfiantzazko harremanak helburu egin behar dugu lan. Jendea ezagutu, jendearekin tratatu, jende horrekin lan egin eta bizi ahal izateko.

Eta honetan dihardugu, zailtasunak zailtasun eta gure txikitasunean, eta honetan arituko gara, zailtasunak zailtasun, guztia baitugu irabazteko. Kalean ikusiko gara.

Okupazioa delitua bada, gora delinkuentzia! JoTaKe!

Ikasle okupak

#NoG20 #Hamburg Updates July 7: Live-Blog Block G20 — Enough is Enough!

On June 28th we started to publish regular updates with news about the NoG20 protests in Hamburg. Today with block the summit and other updates. We will update this page regularly. Refresh the page to see the updates. Image: One of todays blockades. Image by Twitter account @fcmc_info

a través de #NoG20 #Hamburg Updates July 7: Live-Blog Block G20 — Enough is Enough!

Sapuetxe bizirik dau!

Durangoko Udalak diru publikoko 425.000 € gastetako asmue deko bizirik dauen eraikin pribau bat (Sapuetxe) botatzeko.

Horregaitik, Durangoko Udalari eskatzen deutsagu Sapuetxen eraisketa prozesue bertan behera izteko, bizirik dauen proiektu bat dalako ta bertan adin guztixetako jentiek parte hartzen dauelako.

Horren lekuko diez burutzen diezen proiektu anitzak:

Umien txokoa: umien zorixonak ta bestelakuek ospatzen dabez lehenengo pisuen dauen txoko honetan.

Kurdistanen aldeko ekintzak: antolatzen doguzen jardunaldixetatik ataratako dirue zuzenien Rojava-ra bieltzen da.

Sapubistro: Hilebetero azken barikuen, Umerri proiektuko gurasuek bertoko produktuekin eindako afari begano ta ekologikue eskeintzen dabe.

La noche boluda: Hilebetero hirugarren ostegunien egoten dan antzerki kabareta. Pintxo-potien alternatiba deittu ixen dotzie ta aretue txiki geratzen da.

Aterpetxie: Ekintzetan hartu emonien gabizenontzako, leku atsegin bat atondute dau hirugarren pisuen.

TOK (Traperu Oholtza Kolektiboa): Momentu honetan euren antzez-lanaren prestaketan laugarren pisuen, ta ikastaruek bebai emoten dauz bertan.

Serigrafia tailerra: laster martxan hasiko dan proiektue da.

Hemen joteko proposatzen dozkuezan musika taldiei edo liburu aurkezpen eta hitzaldi proposamenei, ahal dogun guztixetan baietz esaten saiatzen gara, euren musika ta proiektuek ezagutarazten laguntzeko asmoz.

Guzti honi forma emoteko, astero batzen gara proiektu aberasgarri honekin hazten jarraitzeko.

Honetaz aparte, Sapuetxen bertoko produktuen aldeko apustue eitten dogu, ta tabernan dauen generuen 100% ahalik eta gertukuena da. Horrek diru margen gitxiau emon arren, uste dogu tokiko ekonomia bultzetako ezinbesteko apustue dala.

Sapuetxek, beste edozein etxek moduen, bere 19 urtietan ziher sasoi hobiek ta sasoi txarrauek eukin dauz, ta gu danetatik ikesten saiatu gara. Argi dekogu, garena garela gatozen lekutik gatozelako.

Durangon dauzen biherrizenak kontutan hartute, Durangarrek benetan gure dabe euren dirue horretan gastetie? Hori da Durangok dekon lehentasun bat?

Zegaitik ez dabe diru hori danon etxebizitza eskubidie bermatzera bideratzen, adibidez?

Sapuetxe eraikina jabego pribatukue da ta bere azpittik erreka pasetan da. Horregaittik, jabeak, Iparraldeko Ur Konfederazioak ta URA agentziak dekie bere ardura. Zegaittik hartu dau udalak bere gain asumitzie ez dagokion gastue? Ze interes dau erabaki horren atzien?

                                        SINATU!!

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