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Cuando el agresor es compañero de militancia

Maite Asensio Lozano
publicado
2019-05-02 06:06:00

En los últimos años ha pasado a menudo en los movimientos sociales: una mujer denuncia una agresión machista de un compañero. Pese a que los colectivos son cercanos al feminismo, no suele ser fácil gestionar estas denuncias y trabajarlas en el grupo.

 

feminismo

 

En el año 2005, docenas de entidades sociales y centenares de personas que soñaban un mundo diferente se reunieron en Porto Alegre (Brasil) en el V Foro Social Mundial. Durante aquellos días, las mujeres que participaron en el Foro denunciaron 90 violaciones. A fin de rechazar estas agresiones y dar apoyo a las víctimas, las mujeres convocaron concentraciones y también una gran manifestación. Sin embargo, el conjunto de las entidades sociales no las apoyó. No solamente esto, sino que los hombres organizaron otra marcha, a la cual algunos de ellos acudieron desnudos, bajo el lema “Libertad sexual”. Las denuncias fueron silenciadas: no fueron incluidas en la documentación oficial del Foro y tampoco tuvieron ninguna resonancia en los medios de comunicación.

Han pasado 13 años desde que, por primera vez, salió a la luz la violencia machista interna de los movimientos sociales, pero todavía se siguen invisibilizando las agresiones que sufren las mujeres en los entornos de militancia. Y no son ninguna anécdota. En septiembre pasado se trató este tema durante la Acampada de las Pequeñas Revoluciones (Iraultza Txikien Akanpada) en Zubieta (Gipuzkoa), donde se puso de manifiesto una realidad que durante muchos años había sido silenciada: se trata de un problema de grandes dimensiones en los movimientos sociales.

“Ha habido muchos casos en los últimos años. Muchos”, confirman Haizea Núñez, Miren Guillo y Saioa Iraola. Hablan en representación de Bilgune Feminista, una organización que en los últimos años se ha encargado de gestionar muchas de las agresiones denunciadas. Subrayan que se trata de procesos “muy complejos” y que comportan un gran “cansancio emocional”. De hecho, los obstáculos comienzan ya en el mismo punto de partida: hay grandes dificultades, no solamente para identificar las agresiones, sino también para reconocer que existe violencia machista dentro de los colectivos.

“Las violencias que tienen lugar en los espacios activistas son las mismas que tienen lugar fuera de estos espacios. Solo cambia el escenario”, explica Tania Martínez Portugal, que está investigando esta temática. A través de la voz de las mujeres que han participado en ONG, partidos políticos de izquierdas, movimientos autogestionados o colectivos antirracistas y antimilitaristas ha podido analizar la violencia que tiene lugar en los entornos de militancia. El primer obstáculo para la identificación se sitúa en el imaginario: “En estos colectivos se lucha por un ideal transformador común, y se tiende a pensar que la violencia machista queda fuera de estos espacios. Además, el discurso de las comunidades activistas suele ser favorable al feminismo. Se trata de un escenario más perverso”.

Pili Álvarez Moles ha investigado las relaciones de poder dentro de los gaztetxes (centros okupados por jóvenes) y, hoy en día, aplica esta investigación a los movimientos populares en general en el marco de la Fundación Joxemi Zumalabe. Se muestra de acuerdo con el diagnóstico de Martínez: “Algunos grupos están amenazados —los gaztetxes, casi siempre— , el enemigo lo tienen fuera: desalojos, multas, confrontación contra las instituciones… Esto hace que haya una fuerte cohesión dentro del grupo, se desarrollan relaciones de confianza. Por esto las agresiones provocan una gran sorpresa: porque las cometen personas de plena confianza”.

Asimismo, ha detectado que los prejuicios que hay en la sociedad en relación con la violencia machista también tienen peso dentro de los colectivos. Por ejemplo, los estereotipos con los cuales se identifica a víctimas y agresores: “El militante perfecto, el activista comprometido, no puede ser un agresor. Y una mujer activista no puede sufrir una agresión, menos todavía si es feminista. Estos mitos son muy peligrosos”.

“Hoy en día, ser machista supone una gran carga. ¿Quién puede sentirse identificado con el monstruo que nos suelen presentar como agresor?”, añade Jabi Arakama. Es miembro del grupo Gizonenea, del centro comunitario Auzoenea, de Iruñea, donde ha trabajado con hombres que han cometido agresiones, a través de la reflexión en torno a la masculinidad. “En estos espacios, históricamente, hemos sido contrarios a las opresiones, porque nosotros éramos los oprimidos. Es muy difícil identificarse con el opresor y reconocer que, en la medida en que formamos parte de esta sociedad, nos hemos socializado igual en algunas actitudes”. Según Haizea Núñez, para las mujeres también supone una gran ruptura: “Sienten que en estos colectivos tienen un refugio y, de repente, se dan cuenta de que no es así: se quedan sin un espacio de seguridad, a menudo se les quiebra la capacidad de establecer relaciones de confianza. Al fin y al cabo peligran sus valores, han de reinventar las formas de crear complicidades, pensar quiénes son las verdaderas amistades…”.

No les creen

Estas sensaciones pueden ir a peor cuando la agresión es cuestionada. Y, según Martínez, esto pasa a menudo: “En los casos que yo he conocido e investigado, no las han creído”. Álvarez añade que, en denuncias por otros tipos de agresión, esto no ocurre: “Cuando un militante sufre torturas o abusos policiales, se le cree, se le da apoyo, no hay ningún tipo de duda, de cuestionamiento, de rumores… Sin embargo, con las agresiones machistas, sí”. Saioa Iraola revela un factor que influye en la credibilidad de las mujeres: “Depende de quién haya sido el agresor, y quién haya sido la agredida. De qué estatus tenga cada uno dentro del colectivo”.

Por tanto, la respuesta que se da después de denunciar la agresión dentro del grupo depende a menudo de la actitud del agresor: si niega la agresión, es cuando el problema se enturbia. “Para poner en marcha un proceso colectivo, primero tiene que haber un reconocimiento, si no, es difícil trabajarlo”, afirma Miren Guillo. Iraola explica que, en estas situaciones, los agresores suelen encontrar grupos de apoyo: “Las complicidades entre hombres y el ambiente entre pasillos son muy importantes, y esto está muy ligado a nuestra cultura política: aquí se deciden muchas cosas fuera de las asambleas, y son decisiones basadas en estas complicidades”.

Es entonces cuando empieza la guerra entre las dos versiones: rumores, insistencia en que la mujer repita una vez tras otra el relato de los hechos, la extrema importancia que se le da a los detalles… De la misma forma que pasa en otras esferas sociales, se juzga a la persona que ha denunciado. “A menudo también se responsabiliza a las mujeres de haber roto la unidad del grupo. En nuestros colectivos, el agresor ha estado siempre fuera, y no hemos desarrollado la cultura de hacer autocrítica. Esto provoca que estos tipos de denuncias se consideren un ataque a la identidad colectiva”, explica Martínez. Para ella, despolitizar la violencia es un mecanismo efectivo para quitar responsabilidad al grupo: “Si la violencia sexista es algo que ocurre fuera de nuestros espacios, es más fácil negar que haya pasado, o bien minimizarlo, o tomárselo como una cuestión personal, como si fuese un conflicto entre dos personas. Al fin y al cabo, creer la denuncia quiere decir que el colectivo ha de actuar, y esto incomoda a mucha gente”.

Las consecuencias pueden ser graves. Existe el riesgo de que se fracture el colectivo, pero el impacto más fuerte lo sufren, sobre todo, las mujeres que han denunciado, hasta el punto de abandonar el grupo. Como señala Martínez: “Las mujeres se sienten atacadas por el grupo y deciden alejarse de un espacio donde no se sienten protegidas”. Y añade Álvarez: “Cuando se crean los bandos, quien tiene menos paciencia o fuerza es quien acaba yéndose, que habitualmente son las mujeres: la mayoría no siguen en el grupo para no sentirse cuestionadas, incómodas; para que no se hable de ellas… Los hombres todavía tienen mucha impunidad en nuestros colectivos”.

Tarea de prevención

Sin embargo, estos procesos no siempre se tuercen. En algunos casos, los grupos han dado credibilidad a la denuncia y el agresor también ha reconocido haber actuado de manera inadecuada. Álvarez ve claro que, en estos primeros pasos, es muy importante el trabajo que se haya hecho previamente: “Si antes no se ha trabajado el tema, casi seguro que la agresión será cuestionada, y muy pocas personas protegerán a la mujer. El trabajo previo no garantiza que se salve el proceso, pero sí comporta un mínimo de concienciación: la militancia conocerá las lógicas de la violencia, sabrá que las mujeres no se inventan las agresiones y, además, tendrán unas directrices para tomar decisiones, para no acabar improvisando”.

En estos casos, se abre la oportunidad de abordar el problema en colectivo. Guillo subraya que esta visión de grupo es muy importante: “Nuestro punto de partida son las necesidades que tiene la persona que ha sufrido la agresión de cara a su recuperación: sentirse escuchada, sentir que la creemos… Sin embargo, en nuestra opinión, la base del proceso no es trabajar con la persona agredida y con el agresor, sino poner en marcha un proceso colectivo, comunitario”, expone.“ De hecho, cuando hay agresiones de este tipo, se produce una fractura en la comunidad: esta también tiene una cierta responsabilidad en el contexto que ha posibilitado la agresión, por tanto, también se ha de reconstituir la propia comunidad”.

Esta visión coincide con una cuestión de base que preocupa a muchos movimientos sociales y feministas: la idoneidad de los mecanismos punitivos del sistema judicial. Las mujeres tienen la opción de ir a los juzgados, pero las entidades están trabajando en un modelo diferente de justicia. Como indica Núñez: “Existe una gran falacia en torno al sistema punitivo. Las responsabilidades son individuales: el problema lo tiene la persona que ha cometido el delito, y la solución pasa por sacar esta persona de la sociedad y encerrarla. Sin embargo, la prisión ya ha demostrado una y otra vez que no soluciona nada”.

A partir de esta premisa, se pregunta: “¿Hemos de seguir en este paradigma neoliberal, según el cual el agresor es un demonio y el Estado será quien salve a la víctima? Si adoptamos un enfoque diferente, según el cual la comunidad ha sufrido una herida y hay una mujer que merece una reparación, ¿creemos que el castigo solucionará esto?”.

En la práctica, en cambio, los grupos suelen adoptar posiciones punitivas: tienden a señalar a los agresores. Jabi Arakama explica que hay una gran diferencia entre las respuestas de las mujeres y las de los hombres: “Las mujeres inmediatamente identifican la violencia como un elemento estructural, dicen que hay que dar respuesta como grupo, y proponen crear un grupo de mujeres para tratar el tema. Con los hombres esto pasa muy pocas veces: les cuesta reconocer que es una cuestión estructural, culpabilizan al agresor, demandan medidas estrictas en contra de él, pero no suelen estar dispuestos a cuestionar sus propias actitudes sexistas”. Núñez vincula esto con el hecho de que los hombres no quieran aceptar una responsabilidad colectiva: “Esta tendencia a dejar claro que el agresor es el otro es muy significativa, y también muy peligrosa. Todos tenemos actitudes machistas, racistas, etcétera. No reconocer que estamos dentro del sistema y que reproducimos actitudes como éstas me parece una falsedad y una excusa”.

El veto, temporal

En cualquier caso, incluso si rechazan el sistema punitivo, los colectivos suelen tomar una serie de medidas con los agresores. Generalmente les imponen vetos, es decir, que les prohíben participar de ciertos espacios, sobre todo para que no coincidan con la mujer que ha sufrido la agresión. “Es una condición para garantizar que la mujer pueda seguir militando tranquila”, precisa Núñez. “Este veto no suele ser indefinido, porque la intención final es que se integre: aquí entra la voluntad y el compromiso del hombre”, añade Arakama. Pero, a pesar de las garantías, alerta del riesgo de sufrir una “muerte social”. “A veces, las respuestas que se dan desde los colectivos pueden llegar a ser más severas que las de un juzgado: perder las amistades o los espacios de socialización tiene un gran impacto en las vidas de los agresores”.

¿Y qué trabajo hacen los hombres mientras dura el veto? Arakama, que suele estar a su lado, explica que su función no es hacer terapia: como mucho aconseja a quienes quieren encontrar atención psicológica. Su función es más política: “Les doy formación sobre masculinidades. Me centro en la problemática de cada uno, pero analizamos las características de la masculinidad: la desvaloración de lo femenino, el modelo de amor romántico, la gestión de las emociones, la homofobia, el uso del poder…”.

Afirma que es un trabajo complejo: “Realmente cuesta darse cuenta de los privilegios propios. Se dan cuenta fácilmente en el caso de ausencia de miedo o de la ocupación del espacio público, pero más allá de esto, es difícil, incluso para quien tiene buena voluntad”.

Se ha de hacer un trabajo profundo. “Un trabajo que no acaba nunca”, precisa. “Pero hay que ponerle una fecha de finalización: el hecho de saber que habrá un término es bueno para todo el mundo. ¿Cuándo? Cuando hayamos trabajado de manera positiva todos los elementos que tenemos en la cabeza”. Aclara que suelen ser procesos que duran en torno a dos años. “Pero no es lo mismo reunirse semanalmente o una vez al mes. Hay que tener en cuenta que no lo hacemos como profesionales, sino que forma parte de nuestra militancia”.

Las miembros de Bilgune Feminista también hacen referencia a esta última cuestión: “Además de intervenciones concretas, también nos piden asesoramiento, pero nos hemos dado cuenta de que a veces hemos acabado haciendo tareas de mediación sin tener la formación necesaria para hacerlo”. Guillo reconoce que, para ellas, la gestión de estos casos ha sido un proceso de aprendizaje: “Hemos ido probando, y, por el camino, hemos identificado algunas carencias. Si lo volvemos a analizar después de las reflexiones que hemos ido haciendo, vemos que no estamos satisfechas con algunas decisiones que hemos tomado o impulsado. Por tanto, el proceso de aprendizaje no está cerrado”.

 


berria
Reportaje original publicado en euskera en el diario Berria, bajo el título “Erasotzailea militantziako kide bat denean”, el 25 de noviembre de 2018. Fue luego traducido al catalán por Berezi Elorrieta para elcritic.cat, donde fue publicado el 7 de marzo de 2019. De ahí esta versión al castellano por inwit y Maite Asensio Lozano.
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Que se metan su “cambio” por el parlamento — Borroka Garaia da!

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Borroka garaia da! No se si se piensan que la juventud trabajadora es tonta o si la clase política se cree demasiado lista pero resulta conmovedor como la burguesía y sus aliados intentan hacer pasar este nuevo intento de desalojo del gaztetxe Maravillas como un hecho arbitrario y casual fruto de la naturaleza […]

a través de Que se metan su “cambio” por el parlamento — Borroka Garaia da!

No se si se piensan que la juventud trabajadora es tonta o si la clase política se cree demasiado lista pero resulta conmovedor como la burguesía y sus aliados intentan hacer pasar este nuevo intento de desalojo del gaztetxe Maravillas como un hecho arbitrario y casual fruto de la naturaleza cual mera inspección técnica ordinaria en la que no tienen arte ni parte. “No había nadie dentro” ha llegado a afirmar la consejera Ollo sin que le tiemblen las pestañas de semejante payasada, mientras a las 5 de la mañana con nocturnidad y alevosía un numeroso contingente de policías armados tomaban y cerraban a canto militarmente la parte vieja de Iruñea, antes de empezar a saquear el gaztetxe y repartir ostias y abrir cabezas pacífica y democráticamente a los y las que se iban acercando.

El caso es que esta no es la primera ni la segunda ocasión en la que el gobierno de navarra cual siervo del capital más huraño intenta sabotear el proyecto de Gaztetxe. Si este es el cambio, que se metan el cambio en el parlamento y que se empiecen a saquear y repartir palos entre ellos mismos empezando por la señora, por decir algo, Beaumount. Claro que los palos solo están destinados para la clase obrera, esté esta en un gaztetxe o en las huertas de Peralta. La clase política y el “progresismo” está muy ocupado en otros asuntos como intentar hacerse pasar por lo que no han tenido el valor de ser y hacer (el cambio) mientras que aleccionan mediante coaching a la clase trabajadora a no ser “purista” y a saber gestionar sus contradicciones, cosa que no significa otra cosa que intentar hacer tragar con el interés de clase de la pequeña y mediana burguesía reaccionaria como si esta fuera la que va a solucionar los problemas.

No hace falta haber hecho un master de ciencias políticas en la universidad deHarvard para saber o simplemente estar informado de que ya en la primera ocupación aparecieron los policías buenos y los malos. Unos optaron por el chantaje de la vía represiva para condicionar una posible negociación (varios identificados bajo amenaza de pasar por los tribunales) y otros se dedicaron a mandar cartas al periódico y prometer que si se vaciaba el gaztetxe se ofrecería otro local. Una vez producido el desalojo habiéndose aceptado el nuevo local se produjo otro desalojo silencioso, y también les echaron del nuevo después de mentir descaradamente que supuestamente habían realizado obras de carácter estructural y de que por ello les desalojaban bajo la excusa de “su seguridad”. Meses mas tarde los propios técnicos del ayuntamiento desmentían dichas informaciones pero ya era tarde, les habían echado a la puta calle por segunda vez.

No se rindieron y volvieron a ocupar, y la siguiente vez ya no se andaron con tonterías para desalojarlos. Todos y todas recordamos la invasión policial de la vergüenza en el gaztetxe Maravillas. Se pensaron que iba a pasar desapercibida en concordia interclasista (“todo sea por el cambio”). Pero la juventud obrera de Iruñea , para la que poco había cambiado nada, estaba preparada para hacer frente a un desalojo y todos y todas recordamos también el fracaso de la burguesía.

Ya advertía la asamblea del gaztetxe de Maravillas hace más de una semana las intenciones del gobierno de navarra de entrar al gaztetxe bajo estúpidas excusas técnicas: “No es mas que una burda maniobra para provocar el desalojo “blando” del Gaztetxe Maravillas, es decir, bajo pretextos técnicos y de conservación de patrimonio, poder precintarnos el local (siempre con la violencia represiva como garante), manipular la opinión pública y echarnos sin mayores consecuencias políticas que un triste informe elaborado por aquellos mismos que nos quieren desalojar.” Y que esta vez no van a caer en la trampa ya que “Sabemos que todo esto no es sino una nueva forma de desalojar el Gaztetxe dado el fracaso de su anterior intento. Que sepan que haremos frente a la represión, venga de la forma que venga”.

Las intenciones del gobierno de navarra con este nuevo ataque de hoy son cristalinas. Son las mismas que los que quieren desalojar el gaztetxe Kijera de Donostia, las mismas de los que dieron recientemente una paliza a la juventud de Gasteiz y se llevaron además a la cárcel a un joven, las mismas que en el mismo lugar intentaron entrar por las bravas en un local feminista ocupado, o las mismas de los que subvencionan a empresarios de las huertas de Peralta mientras mandan a la policía contra los trabajadores. Las mismas en definitiva de los colaboradores de los que rompen ventanas a tiros en Amurrio. El capital, sus amigos y los aspirantes.

MTV music week-aren harira

Borroka garaia da! webgunerako kolaborazioa, egilea: Piztu Bilbo, Itzali MTV!

Poliziaz lepo dauden auzoak, hesiz jositako plazak eta publikoarentzat itxitako sarrerak, auzokideei kontrol eta identifikazio masiboak euren etxeetan sartzeko, etab. luze bat. Setiatuta dagoen herri baten egoera dirudien arren, Bizkaian MTV MusicWeek-aren lurreratzeaz baino ez gara ari. Aburto, Rementería eta oligarkia vasco-españolaren ordezkarien gerriak dantzan jartzen dituen erritmoen lurreratzeaz hain zuzen.

Urriaren 29ko astean eman zioten hasiera espektakuluari, egoitza bezala Barakaldo, Bilbo eta Durangoko kaleak hartuz. Getxoren okupazioa ere aurreikusita zegoen arren, azken orduko ezbehar metereologikoek show handiaren lekualdaketa behartu zuen Miribillako Bilbao Arenara. Ezerk ezin zuen hutsik egin, azken finean, Bizkaiko errekurtso publiko guztiak makroenbento berri baten menean zeuden, beste behin ere. Garrantzitsua dela uste dugu makroebento hau ospatzeko bideratu den diru publiko guztia nabarmentzea, itzultzeko inongo aurreikuspenik gabe, noski. Izan ere, ez dira gutxi kontzertu batzuen doakotasunarekin harrotu diren ordezkari politikoak. Hau guztia, noski, besteak beste, garbiketa zerbitzuek, suhiltzaileek, anbulantziek eta metroaren ordu gehigarriak suposatzen duten kostua kontuan hartu gabe. Bideratutako diru kopuru totala ez da guztiz argi geratu.

Ahots ezberdin askok, Udaletxetik hasi eta Aldundiraino, enpresa pribatu eta Eusko Jaurlaritzatik pasatuta, erabateko optimismora deitzen gintuzten. Bilbok agertoki internazionalean txoko bat irabaziko zuen eta aurrerapausu erraldoi bat emango zuen hiri global, zabal eta kosmopolita baten eraikuntzan. Euskal Kulturak –eta euskarak– eta “feminismo urbano” gisa izendatu zuten horrek urrezko aukera bat zuten erakuslehio internazionalean agertzeko.

Alabaina, foku eta kartel publizitario handien atzean, Herri Langile bat dago, MTVak ordezkatzen duen kultura eredu eta hiri eredu elitista, patriarkal, kolonial eta prefabrikatu honen inposizio saiakerarekin kontraesan antagonikoan dagoena. Herri Langileaz hitz egiten dugunean, subjektu politiko batez ari gara, kontzientea, eta periferiatik, albo batera utzitako auzoetatik eta auzo militarizatuetatik eraikitzen dena. Alde batera uzten duen eta bere eraikuntzan parte hartzera inoiz gonbidatua izan ez den hiri eredu honetan islatuta ikusten ez den subjektu bat. Ikusi, ikutu, usaindu eta sentitu ezin ditzakeen kulturaz eta ospeaz nekatu den Herri Langileria batetaz ari gara.

Artea edo kultura ez dira prefabrikatu daitezkeen, kontsumo arinera bideratutako eta masetatik hurrun produzitu daitezkeen paketeak. Kontrara, artea eta kultura, –beraz musika ere– Herri Langiletik jaiotzen dira, eta baita bere konradikzioetatik. Vladimir Mayakovsky poeta eta antzerkigileak esan bezala “Artea ez da mundua islatzeko ispilu bat, mundua kolpatzeko mailu bat baizik”. Uste dugu hau bai euskal kulturari eta baita euskarari eslei dakiokeen esaldi bat dela. Ez dugu uste euskaran eta euskal kulturan kuoten erabilpenak, MTV Music Week bezalako makroebento batean, guk nahi dugun gizartea eratzen lagunduko digunik. Are gehiago kontuan baldin badaukagu MTVak enpresa multinazional bat direla, egunero ideologia burgesa erreproduzitzen eta estereotipo arrazista eta matxistak betikotzen dituena. Ez dugu uste euskara eta euskal kultura kuota bat izan beharko liratekeenik, ez eta elementu folkloriko hutsal bat, kontrara poetak aipatzen zuen martiloa izan behar dute, guk mundua ikusteko, ulertzeko eta eraldatzeko herraminta izan behar dute.

Honegatik guztiarengatik, pasaden Urriaren 29an egin genuen prentsaurrekoan, Piztu Bilbo-Itzali MTVtik, beste Bilbo bat eraikitzeko hiri eredu hegemoniko honen aurka aurrez aurre jartzea ezinbesteko ikusten duzuen guztioi antolatutako mobilizazioetan parte hartzeko gonbitea luzatu genizuen. Lehenengo ekintza azaroaren 1ean egin genuen, Alde Zaharreko kaleetatik kalejira bat egin eta Arriaga Antzokian bukatzea zen asmoa. Ez genuen baina plaza Ertzaintzaren indar polizialez lepo egongo zenik espero. Ertzaintzek, gure presentzia hutsarekin nahiko haserre, kalejira girotzen zuen musika amatatzera derrigortu gintuzten. Dirudienez, MTVMusicWeek-ean MTV ahalguztidunak markatutako erritmoetara eta ekitaldiaren antolatzaileek pribatizatutako espazioetan soilik abes eta dantzatu daiteke. Guk argi utzi dugu, ez diogu inongo enpresari ez eta txapela buruan eta korbata lepoan darabilen inongo oligarkari non dantzatu eta abestu dezakegun esaten utziko. Izan ere, konbentzituta gaude espazioek hirian gehiengoaren ongizatera bideratuta egon behar dutela eta guztion arteko elkargune izan behar dutela. Horregatik helburu bezala espazio publikoaren pribatizazioa eta komertzializazioa dutenek, gure hiria turisten argazkietarako izango den erakuslehio bihurtu nahi dutenek, aurrean edukiko gaituzte.

Barrikada batean bizi gara eta hau nahiko argi geratu zen kalejira Arriaga Antzokira iritsi eta polizia eta segurtasun pribatuak porrazoka eta bultzaka bertatik urrunduarazi gintuztenean. Gainera, salatu nahi dugu arratsalde hartako poliziaren jokaera onartezina gutxi ez balitz, mobiliazioetan parte hartzen ari zen emakume bat atxilotua eta Ertzaintzaren komisaldegira trasladatua izan zela “autoritateari atentatu” egitea egotzita. Beste kide ugari identifikatuak eta isun ekonomikoekin mehatxatuak izan ziren. Piztu Bilbo Itzali MTVtik gure elkartasun guztia adierazi nahi diogu mobilizazioetan zehar errepresio polizialarengatik kaltetua izan zen edozeini. Eguna bukatzeko, beti ere “beltzen” zenbait furgonaren begiradapean, antolatuta geneukan performance-az disfrutatu ahal izan genuen, zirko eta antzerki talde batek MTVak humoretik salatu zituelarik.

Hurrengo egunean, azaroaren 2an, Jule Goikoetxea filosofialari eta UPV-EHUko irakasleak dinamizatutako mahainguru bat antolatu genuen Zirika Herri Gunean. Gonbidatu ezberdinak eduki genituen: Monusek makroebentoek euren harrera hiriak direnekin dituzten harremanez eta hirian duten ondorioez hitz egin zuen; Lutxo Egiak espazio publikoaren okupazio sinbolikoarengatiko borrokaz hausnartu zuen; Errekaleor Bizirikeko auzokide bat espazio publikoek kapitalaren erreprodukzioan betetzen duten funtzioaz aritu zen; eta Harrera Auzoak-eko kide batek autogestioa eta elkarlaguntza nabarmendu zituen, azken hileetan Bilbon pertsona migranteen kolektiboarekin edukitako esperientzian oinarrituz. Espazio publikoaren eta hirietan egiten diren makroebentoen inguruko debatea oso aberasgarria izan zen eta hausnarketa oso interesantei bide eman zien, bai gonbidatuen aldetik eta baita entzuleen artetik ere. Debatea bukatzean, Bilboko alkatearen klon ugarik, “gymcana” desobediente bat eraman zuten aurrera. Petter Griffin haiek gure bizi eta hirien merkantilizazioaren errudun ezberdinen egoitzak markatu zituzten, BBK, Batzokia eta Turismo Ofizina kasu. Ekintza honekin, argi utzi nahi dugun kapital, burgesia eta oligarkia bezalako kontzeptuek abstraktuak eman dezaketen arren, identifikatzen errazak direla, barrikadaren beste aldean daudela eta herri mugimenduaren antolaketa eta sendotzearekin aurre egin behar zaiela ikusarazi nahi izan genuen.

Zapatu goizean, Azaroaren 3an, Bilboko kaleak zeharkatu zituen bizikleta martxa bat abiatu zen, lau haizetara hiri eredu berri baten aldeko gure aldarria bota zuena. Ozen eta argi MTVa Bilbon ongi etorria ez dela adierazi zuen. Ibilbidea bukatzean, parte hartzaile guztiak txokolatada batekin hartuak izan ziren, arratsaldeko manifestaziorako indarberrituz. Manifestazioa Eliptika Plazan hasi zen eta Udaletxera bere bidea “Piztu Bilbo, Itzali MTV”, “MTV kanpora” edo “Kultura herritik eta herriarentzat” bezalako ohi ozenen artean hasi zuen. Piztutako Bilbo bat beldurrik gabe zebilen, MTVaren kontra; baina haratago, kapitalaren espektakulu higuingarriaren aurka. Udaletxera heltzean, beste behin, Ertzaintzaren eta Udaltzaingoaren jazarpena jaso genuen. Bultzatu eta jo gintuzten, gazte bat atxikitu ere egin zuten. Hala ere, azken ekitaldia aurrera eraman genuen. Finean, euren errepresioa bertan geudenon ziurtasun eta osotasuna gainditzeko nahikoa ez zela erakutsi genien. Zentzu honetan, Piztu Biltzo, Itzali MTVtik eskerrak eman nahi dizkizuegu, egunotako presentzia polizial itogarria gainditu eta manifestazioan eta aste osoan zeharreko ekintzetan parte hartu zenuten guztioi.

Hau ezin da gelditu, Bilboren inguruko eztabaida mahai gainean dago berriz ere, sua bizitu egin da berriro ere. Kapitalismoaren ordezkarien errelato hegemonikoak kolpez kolpe gero eta arrakala gehiago ditu. Gu guztion erantzunkizuna da egunez egun, auzoz auzo, elkartasun eta elkar babesteko sareak osatzen joatea; bizi nahi dugun gizartea, etxetzat nahi dugun hiria, eraikitzen joatea. Kale eta plazak berreskuratzea. Integratuarazteko eta folklorizatzeko erabiltzen dituzten postalak apurtzea. Hau da gure lana eta horretan jarraituko dugu. Bukatzeko, Piztu Bilbo, Itzali MTVtik guztiok animatu nahi zaituztegu indarrak batu eta guztiz beharrezkoa den eztabaida honetan parte hartzera.

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AL HILO DE LA MTV MUSIC WEEK

Barrios infestados de policía, plazas valladas y accesos cortados al público, controles e identificaciones masivas a vecinos para entrar en sus propias casas. Parece la descripción de un estado de sitio, pero no hablamos de otra cosa que del desembarco en Bizkaia de la MTV MusicWeek. La llegada de los ritmos que hacen romper las caderas a Aburto, Rementería y demás representantes de la oligarquía vasco-española.

El espectáculo daba comienzo la semana del 29 de octubre, tomando como sedes las calles de Barakaldo, Bilbo, y Durango. También estaba prevista la ocupación de Getxo, pero las inclemencias meteorológicas forzaron el traslado del gran show al Bilbao Arena de Miribilla. Nada podía fallar, todos los recursos públicos de Bizkaia estaban, una vez más, a disposición de la celebración de un nuevo macroevento. Creemos importante señalar los millones de euros de dinero público que se han destinado a fondo perdido, puesto que no son pocos los representantes políticos que se han vanagloriado de la gratuidad de los diferentes conciertos, por no hablar de gastos indirectos en concepto de servicios de limpieza, despliegue policial, bomberxs, ambulancías y horas extra del metro, entre otros. La cifra total de euros destinada no queda del todo clara.

Diferentes voces desde ayuntamientos hasta Diputación, pasando por empresas privadas y Gobierno Vasco llamaban al optimismo más absoluto, Bilbao se iba a hacer hueco en la escena internacional y daba un paso de gigante en la construcción de una ciudad global, abierta y cosmopolita. La cultura vasca y el euskera, por su parte, al igual que lo que denominaron el “feminismo urbano”, tendrían una oportunidad de oro para mostrarse en un escaparate internacional de primer orden.

Sin embargo, más allá de los focos y de los grandes carteles publicitarios, existe un pueblo trabajador que entra en contradicción antagónica con este intento de imposición de un modelo cultural y de ciudad abiertamente elitista, patriarcal, colonial y prefabricado que representa la MTV. Cuando hablamos de pueblo trabajador, hablamos de un sujeto político, consciente,que toma forma desde la periferia, desde los barrios más abandonados y militarizados. Un sujeto que no se ve ya más reflejado en un modelo que le excluye y que nunca le hizo partícipe de su construcción. Hablamos de un pueblo trabajador que se ha cansado de escuchar hablar de una cultura y de un prestigio internacional que no puede ver, tocar, oler ni sentir porque le es ajeno.

El arte o la cultura no son paquetes de previa fabricación, de rápido consumo y de producción lejana a las masas. Al contrario, el arte y la cultura, por lo tanto también la música, nacen del pueblo trabajador, de sus contradicciones. Nacen de la experiencia y vuelven a la realidad con ánimo de transformarla. Tal y como decía el poeta y dramaturgo Vladimir Mayakovsky: “El arte no es un espejo para reflejar el mundo, sino un martillo con el que golpearlo”. Creemos que esto es aplicable tanto a la cultura vasca como al euskera. No creemos que el uso por cuotas, en un macroevento como el de la MTV MusicWeek, del euskera y la cultura vasca contribuya a construir el modelo de sociedad que perseguimos. Más si tenemos en cuenta que la MTV es una empresa multinacional que reproduce en nuestro día a día la ideología burguesa y perpetúa estereotipos racistas y machistas. Creemos que el euskera y la cultura vasca no deben ser una cuota, ni un simple elemento folclórico, sino que deben ser el martillo al que aludía el poeta ruso, deben ser la herramienta con la que nosotros vemos, entendemos y transformamos el mundo

Por todo ello el pasado 29 de octubre, desde PiztuBilbo, Itzali MTV, presentamos en rueda de prensa un calendario de movilizaciones con el objetivo de hacer una llamada a la participación de todos aquellos que sienten como algo imprescindible para construir otro Bilbo, el plantar cara a este modelo de ciudad hegemónico. El primero de los actos tuvo lugar el 1 de noviembre y consistió en una kalejira por las calles del Casco Viejo. La intención de ésta, era finalizar en la plaza del Teatro Arriaga, sin embargo nos encontramos con una plaza totalmente tomada por las fuerzas de la Ertzaintza. Los agentes, visiblemente irritados con nuestra presencia, nos obligaron a apagar la música que ambientaba la kalejira. Al parecer, en la MTV MusicWeek sólo se puede cantar y bailar en los espacios privatizados por la organización del evento y a los ritmos que marca la todopoderosa MTV. Nosotros lo dejamos claro, no permitiremos que ninguna gran empresa ni ningún poderoso oligarca de txapela y corbata, nos diga qué cantar o dónde bailar, pues creemos que el espacio en la ciudad debe ser un bien común, un punto de encuentro para todos, por ello, aquellos que tienen como objetivo la privatización del uso del espacio público y su comercialización, aquellos que quieren convertir la ciudad en un mero escaparate donde los turistas puedan sacarse fotos, nos tendrán enfrente.

Vivimos en una barricada y esto quedó presente cuando la kalejira llegó al Arriaga y todo un despliegue de policías y seguridad privada reaccionó alejándonos del lugar a empujones y porrazos. Además, queremos denunciar que, durante la inaceptable actuación policial de aquella tarde, una compañera fue detenida y trasladada a dependencias policiales por la Ertzaintza, acusada de “atentado a la autoridad”. Otros tantos compañeros fueron identificados y amenazados con multas económicas. Desde PiztuBilbo, Itzali MTV toda nuestra solidaridad a los afectador por la represión policial durante todas las movilizaciones. Para finalizar la jornada, siempre bajo la atenta mirada de varias furgonetas de los “beltzas”, pudimos disfrutar en el Arenal de una performance por parte de un grupo de circo y teatro donde se denunciaba desde el humor la presencia en Bilbo de la MTV.

Al día siguiente, 2 de noviembre, celebramos en Zirika una mesa redonda dinamizada por la filósofa y profesora de la UPV Jule Goikoetxea. Contamos con la participación de diferentes ponentes: Monus habló de la relación de los macroeventos y su impacto en las ciudades que los acogen; Lutxo Egia reflexionó sobre la lucha por la ocupación simbólica del espacio público; una habitante de Errekaleor Bizirik trató el tema del espacio público como lugar de reproducción del capital; y una compañera de Harrera Auzoak hizo énfasis en la autogestión y la solidaridad basándose en la experiencia del colectivo con las personas migrantes llegadas a Bilbao en los últimos meses. El debate en torno al espacio público y la realización de macroeventos en las ciudades fue muy enriquecedor y dio lugar a reflexiones muy interesantes, tanto por parte de los ponentes como del público presente, que participó con preguntas e intervenciones varias. Al finalizar el debate, un nutrido grupo de clones del señor alcalde de Bilbao, Peter Griffin, llevaron a cabo una gymcana desobediente mediante la cual se señalaron las sedes de los diferentes culpables de la mercantilización de la ciudad y de nuestras vidas, tales como BBK, PNV o la Oficina de Turismo. Con esta acción queremos dejar claro, que pese a lo abstractos que puedan parecer conceptos como capital, burguesía u oligarquía, los responsables de nuestra situación tienen nombre y cara, son identificables, están al otro lado de la barricada y se les debe combatir mediante el fortalecimiento y la organización del movimiento popular.

El sábado 3 de noviembre, por la mañana, una marcha ciclista recorrió las calles de todo Bilbo lanzando a los cuatro vientos la reivindicación de un nuevo modelo para nuestra ciudad y diciendo alto y claro que la MTV no es bienvenida. Al finalizar el recorrido, se recompensó a los participantes con una chocolatada popular que nos ayudó a todos a recuperar fuerzas de cara a la manifestación de la tarde. La marcha partía de la Plaza Eliptika e iniciaba su camino hacia el Ayuntamiento entre fuertes gritos de “PiztuBilbo, Itzali MTV”, “MTV kanpora” o “Kultura herritik eta herriarentzat”. Un Bilbo encendido caminaba sin miedo, contra y más allá de la MTV, contra y más allá del grotesco espectáculo del capital. Al llegar al ayuntamiento, una vez más, recibimos el hostigamiento tanto de la Ertzaintza como de la Policía Municipal cuyos agentes nos empujaron y golpearon, llegando incluso a retener a un compañero. Pese a todo, demostramos que su represión no podía hacernos frente y gracias a la firmeza y entereza de los asistentes, el acto final se llevó a cabo. Desde PiztuBilbo, Itzali MTV queremos dar las gracias a todos aquellos que, pese a la asfixiante presencia policial de estos días, participaron tanto en la manifestación como en el resto de actos convocados durante la semana.

Esto no se detiene, el debate sobre el Bilbo que queremos se ha vuelto a poner sobre la mesa durante estos días y la mecha se ha reavivado. El relato hegemónico del capitalismo y sus representantes se resquebraja a cada golpe. Es responsabilidad de todas nosotras construir día a día, barrio a barrio, tejiendo redes de solidaridad y apoyo mutuo, la sociedad en la queremos vivir, la ciudad en la que queremos habitar. Reapropiarnos de calles y plazas, romper la idílica postal en la que nos quieren integrar y folclorizar. Esa es nuestra tarea y en ello seguiremos. Para finalizar, desde PiztuBilbo, Itzali MTV queremos animar a todos a unir fuerzas y a participar en este debate que creemos totalmente necesario.

Ikasle Okupak – Hausnarketa

Okupatzen gaituen gaia lantzeari ekin baino lehen,  gaiak berak izan ditzakeen konplikazio sozialak eta sakontasun erreala tarteko, berau  bere testuinguruan kokatzea komenigarri deritzogu, hau da, okupazioaren dinamika (beste apropiazio dinamika batzuetara estrapolatu daitekeen logika baten baitan),  logika kapitalistaren baitan, (edo egun bizitzera kondenatuta gauden errealitatean)  azaldu eta ulertzea. (haraba.info)

Sistemak duen funtzionatzeko eraren ondorioz, askotan,  errealitatea desitxuratuta agertzen zaigu gure kontzientzian.  Lan abstraktuaren (buru, gihar eta artikulazioen gastua orokorrean ulertuta, denbora kantitate inbertsio bezala, merkantzien arteko elkartrukea balio kristalizatu kantitate berdinen arteko elkartruke izatea ahalbidetzen duena), harreman sozialaren baitan ezkutatzen diren determinazio guztiak  (hala nola, produzitzeko eta produkzio horren zirkulatzeko erak, prozesu historiko baten ondorioz, era biolento batean desjabetutako klase baten, eta aurrez aurre duen, bizitzeko beharrezkoak diren produktuak ekoizteko bitartekoen jabetza duen beste klase baten existentzia aurresuposatzen duela, eta beraz, lehena bere lan indarra bigarrenari saltzera behartuta egotea bere biziraupena bermatu ahal izateko),  desagertu egiten dira kapitalaren erreprodukzioan eta  hauen ordez, fenomeno ezberdinen  aparientzia (bere baitan gordetzen duen esentziaren errealizazioak ematen dion “bizitza propioa”)  agertzen zaigu begien aurrean.

Hau, Marxek fetitxe moduan definitu zuena,  zirkulazioaren esferaren funtzionamenduarekin berresten da. Bertan,  norbanakoak,  era aske batean aritzen dira,  haien lanaren produktu diren  (izan zuzenki –artisau batek bere tailerrean eginiko zapata parea-, zein zeharka –enpresari batek bere fabrikan egindako zapata parea)  merkantziak (eta beraz “logikoki” haien jabetza direnak),  era aske batean, bere lanaren produktu diren merkantziak merkaturatzen dituzten norbanakoekin elkar-ekintzan, bakoitzak dituen beharrak asetzeko asmoz.

Nahiz eta  funtzionamendu honen azpian, klaseen arteko talka (lanaren eta kapitalaren arteko kontraesana)  ezkutatu, horren “logikoki” gauzatzen den prozesuak,  sistema kapitalista zilegiztatu egiten du gure kontzientzietan, gure lan indarra saltzea beharrezkoa eta aukera bakarra dela pentsatzetik (nahiz eta hau kondizio konkretu batzuen ondorio izan),  produktuen apropiazioa merkatuan, eta diruaren bitartez soilik eman daitekela pentsatzera eramaten gaitu.  Txanpon beraren beste aldean, funtzionatzeko era berri baten zentzua, eta horrela aukera,  baztertu eta kondenatu egiten dira gure kontzientzian.  Okupazioak, zentzu batean, bizitzeko (produzitzeko, elkartrukatzeko, harremantzeko, pentsatzeko) era berri  horri erantzuten dio.

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Heldu gara testu honek garatzea helburu zuen gaira, zentzu hertsian.  Azalpenak 2 zutabenagusi izango ditu hemendik aurrera,  okupazioaren zergatia alde batetik, eredu berri baten garapenaren logikan,  eta harremanak garatzeko era berri horren inguruko zertzelada edo apunte batzuk, nahiz eta hau, denon artean garatzeko gai bat izan, egunerokotasuneko praxian oinarrituta dagoena eta beraz, gure esposizio gaitasuna oso mugatua eta pobrea izan.

Ade batetik,  langile klasearen determinazio objetiboak  eragindako miseria daukagu.  Bizitzeko beharrezkoak dituen bitartekoak produzitzeko gaitasunik ez izateak, lehenago aipatu bezala bere  lan indarra saltzera behartzen du,  besteren aberastea elikatzeko (berriz azpimarratu behar da atal honetan, egoera honek dakarren ibilbide historikoaren eta egungo egoeraren izaera biolentoa, esplizituki langile greba edo protestetan polizien kargetan adierazten dena baina berezkotasunez harremanetan aurkitzen dena). Azken hau  gainbalioaren estrakzioaren bitartez gauzatzen da. Gainbalioa,  langileari soldata bezala ordaintzen zaion (hurrengo egunean berriro ere lan egiteko prest egoteko jasotzen duen ekoizpen sozialaren zatia)  eta honek produzitzen duenaren arteko aldea izango litzateke, bestela esanda,  produzitzen duenaren zati bat bere erreprodukzioa bermatzeko produzitzen ariko den bitartean, burgesaren aberastasuna garatzen ariko da beste alde batetik. Gaur egun bi aspektu horien arteko aldea imaginaezina da eta dinamika horren ondorio da, pertsona batzuek haien zoriontasuna ospatzeko txanpaina astinduz gela bat zikintzen duten bitartean, munduko beste alde batean familia bat egarriz itotzen egotea, besteak beste, edo pertsona batzuen etxeetan haien soldatapeko esklabu domestiko guztiek lo egiteko besteko lekua dagoen bitartean, beste pertsona batzuk kutxazain batean lo egitera kondenatuta egotea.

Gainbalio horren erreapropiazioa, ez da gure miseriaren errudun direnen eskutik etorriko.  Gure gain geratzen da, egoera horri buelta eman eta gure kabuz aurrera eraman ditzakegun dinamikak logika horren baitan kokatzea, ahal den neurrian soldataren beharrezkotasunetik askatuz. Janaria supermerkatuetan geureganatzetik, etxebizitzak kalean geureganatzera. Langile klaseak behar inmediato batzuk asetu behar ditu objektiboki eta hau gure antolakuntzaz soilik lor dezakegu, aipatutako  erreapropiazio dinamika eta bestelako proposamenen (erropak garbitzeko txoko autogestionatuak, auzoan kudeatutako baratzak, haurren heziketa kolektiboki aurrera eramateko lokalak, etab.)  bitartez.

Bestetik,  behar inmediatoak asetzeko autoantolakuntzaz gain,  kapitalaren boterea aurkitzen dugu, jabetza pribatuan oinarritzen dena eta sistemaren sustantzia eta zutabe dena aldi berean. Kapitalak, izan forma publikoan (udaletxeak Ensanche 21ren bitartez kudeatzen dituen etxeak),  zein pribatuan (Iberdrolak bere jarduera aurrera eramateko behar dituen ofizinak),  ondasun ezberdinen forma hartzen du gure aurrean eta beste elementu askoren artean  horietan oinarritzen du bere langile klasea zapaltzeko gaitasuna. Garrantzia hau era oso argigarri batean ikusten da okupazio baten aurrean indar polizialen basakeria erabiltzeko izaten duten erraztasunean. Gauzak horrela, ondorio zuzena da,  jabetza pribatuari eginiko eraso oro, zentzu batean edo bestean  haren objektu antagonikoaren, langile boterearen, alde eginiko ekintza bat izango dela.

Bigarren aspektuari dagokionez, beste bi alderdi. Alde batetik,  harremantze eredu berri baten beharra. Bizi dugun errealitateak sortutako miseria ezberdinen artean aurkitzen dugu, pertsonen artean harremantzeko dugun era.  Objektuak giza gaitasun/ezaugarriz betetzen dituen bitartean, pertsonak merkantzia bihurtzen dituen logikak,  eragin zuzenak ditu gure egunerokotasunean, izan lagunekin konpartitzen ditugun tarte gehienek diruaren erabilera barnebiltzen dutela (honen adibide argia da taberna sozializatzeko eremu bezala ulertzea), lana soldatatik kanpo ez ulertzea (zure kotxea mendian trabatuta gelditzean zure seguroari edo guardia zibilari deitu behar izatea), harreman guztien oinarrian kontrola, konpetentzia, inbidia, asetze pertsonala, geurekoikeria… egotea, eta ezagun egiten zaizkigun eta abar luze bat.

Honek, eredu aske eta askatzaile baten beharra jartzen du gure aurrean. Hau  ezinbestean egungoaren gaindipenaz soilik orokortu daitekeen arren, gure egunerokotasunean, kapitalaren hatzaparretatik geureganatzen ditugun espazioetan garatzen hastea dagokigu, denoi. Pertsonen arteko  elkartasun interes gabea oinarri, aurreko parrafoan aipatutako sintoma guztiak alde batera utziko dituen ereduaren garapenak,  hala ere, zailtasun ugari aurkitzen ditu bere bidean, asko honen enbrioitasunaren ondorioz, oraindik ere gure kontzientzia zamatzen duten elementu burgesak tartean.  Berebiziko garrantzia du elementu hauek identifikatu eta hauei aurre egitea, nahiz eta askotan honetarako zailtasunak izan (gainontzeko aspektuetan bezala errealitatea desitxuratuta aurkezten baitzaigu eta konbikzioz onartzen baititugu elementu arrotz horiek) jarrera  hauek erreproduzitzeak kaltea eta gure helburuak atzeratzea besterik ez du eragiten.

ikasle-okupak-1Gure artean konpartitutako denbora euskarri, bizi proiektuaren garapenaren berme izango diren konfiantzazko harremanak helburu egin behar dugu lan. Jendea ezagutu, jendearekin tratatu, jende horrekin lan egin eta bizi ahal izateko.

Eta honetan dihardugu, zailtasunak zailtasun eta gure txikitasunean, eta honetan arituko gara, zailtasunak zailtasun, guztia baitugu irabazteko. Kalean ikusiko gara.

Okupazioa delitua bada, gora delinkuentzia! JoTaKe!

Ikasle okupak

#NoG20 #Hamburg Updates July 7: Live-Blog Block G20 — Enough is Enough!

On June 28th we started to publish regular updates with news about the NoG20 protests in Hamburg. Today with block the summit and other updates. We will update this page regularly. Refresh the page to see the updates. Image: One of todays blockades. Image by Twitter account @fcmc_info

a través de #NoG20 #Hamburg Updates July 7: Live-Blog Block G20 — Enough is Enough!

Sapuetxe bizirik dau!

Durangoko Udalak diru publikoko 425.000 € gastetako asmue deko bizirik dauen eraikin pribau bat (Sapuetxe) botatzeko.

Horregaitik, Durangoko Udalari eskatzen deutsagu Sapuetxen eraisketa prozesue bertan behera izteko, bizirik dauen proiektu bat dalako ta bertan adin guztixetako jentiek parte hartzen dauelako.

Horren lekuko diez burutzen diezen proiektu anitzak:

Umien txokoa: umien zorixonak ta bestelakuek ospatzen dabez lehenengo pisuen dauen txoko honetan.

Kurdistanen aldeko ekintzak: antolatzen doguzen jardunaldixetatik ataratako dirue zuzenien Rojava-ra bieltzen da.

Sapubistro: Hilebetero azken barikuen, Umerri proiektuko gurasuek bertoko produktuekin eindako afari begano ta ekologikue eskeintzen dabe.

La noche boluda: Hilebetero hirugarren ostegunien egoten dan antzerki kabareta. Pintxo-potien alternatiba deittu ixen dotzie ta aretue txiki geratzen da.

Aterpetxie: Ekintzetan hartu emonien gabizenontzako, leku atsegin bat atondute dau hirugarren pisuen.

TOK (Traperu Oholtza Kolektiboa): Momentu honetan euren antzez-lanaren prestaketan laugarren pisuen, ta ikastaruek bebai emoten dauz bertan.

Serigrafia tailerra: laster martxan hasiko dan proiektue da.

Hemen joteko proposatzen dozkuezan musika taldiei edo liburu aurkezpen eta hitzaldi proposamenei, ahal dogun guztixetan baietz esaten saiatzen gara, euren musika ta proiektuek ezagutarazten laguntzeko asmoz.

Guzti honi forma emoteko, astero batzen gara proiektu aberasgarri honekin hazten jarraitzeko.

Honetaz aparte, Sapuetxen bertoko produktuen aldeko apustue eitten dogu, ta tabernan dauen generuen 100% ahalik eta gertukuena da. Horrek diru margen gitxiau emon arren, uste dogu tokiko ekonomia bultzetako ezinbesteko apustue dala.

Sapuetxek, beste edozein etxek moduen, bere 19 urtietan ziher sasoi hobiek ta sasoi txarrauek eukin dauz, ta gu danetatik ikesten saiatu gara. Argi dekogu, garena garela gatozen lekutik gatozelako.

Durangon dauzen biherrizenak kontutan hartute, Durangarrek benetan gure dabe euren dirue horretan gastetie? Hori da Durangok dekon lehentasun bat?

Zegaitik ez dabe diru hori danon etxebizitza eskubidie bermatzera bideratzen, adibidez?

Sapuetxe eraikina jabego pribatukue da ta bere azpittik erreka pasetan da. Horregaittik, jabeak, Iparraldeko Ur Konfederazioak ta URA agentziak dekie bere ardura. Zegaittik hartu dau udalak bere gain asumitzie ez dagokion gastue? Ze interes dau erabaki horren atzien?

                                        SINATU!!

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Ospa Altsasutik, Ospa Sakanatik eta Ospa Euskal Herritik

Borroka garaia da! webgunerako kolaborazioa, egilea: Ospa mugimendua (Altsasu) Altsasun azken gertakarien harira Ospa Mugimenduak honakoa adierazi nahi du: Altsasun errepresioarekin zerikusirik duen edozein gertaera, ezin da inolaz ere bizi dugun testuingurutik kanpo ulertu. Ez gara egoera normalizatu batean bizi, eguneroko ogi baitugu indar-errepresiboen mehatxu, oldarkeri, kolpe, check-pointak eta abar luzea.

a través de Ospa Altsasutik, Ospa Sakanatik eta Ospa Euskal Herritik — Borroka Garaia da!